“La obra de Arthur Miller sobrevive como los clásicos”

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«Aquí y en el mundo se están revisando los clásicos. Se pueden hacer obras nuevas pero siempre el alimento son los clásicos. Es como para un pianista, puede tocar temas actuales, pero siempre querrá hacer Bach», expresa Helena Tritek, quien dirige la nueva versión de «El precio», de Arthur Miller, que acaba de subier a escena en el Teatro Liceo. La obra transcurre en el desván de una vieja casa de Manhattan, que acusa un pasado próspero en el que los padres fueron ricos hasta el crack económico de 1929. La casa será demolida y los herederos se encuentran en el ático de la infancia. Estos son interpretados por Pepe Soriano, Arturo Puig, Selva Alemán y Antonio Grimau. Conversamos con Tritek.

Periodista: ¿A qué atribuye la moda Arthur Miller, con la coincidencia en cartel de «Todos eran mis hijos», «El descenso al Monte Morgan» y ahora «El precio»?

Helena Tritek: Se trata de una feliz coincidencia, si lo es, además de la enorme vigencia que encontramos en sus obras. Miller, Tennessse Williams y Brecht son los tres grandes dramaturgos del siglo XX y sus obras hablan de nosotros, de nuestra estructura. Bienvenidos estos autores que tienen que estar siempre en la cartelera.

P.: ¿Cree que se trata de un regreso al teatro realista, que se da también a nivel mundial, ante el nuevo teatro alternativo?

H.T.: Tal vez sea una respuesta a las nuevas dramaturgias, pero no deja de ser algo que me pone muy contenta. «El precio» es un clásico, es perfecta, su construcción tiene el principio, desarrollo y descenlace, bien al estilo de la tragedia.

P.: La obra se sitúa en el crack de 1929 en Estados Unidos. Según el planteo de «El precio», ¿pueden encontrarse puntos de contacto entre aquella crisis específicas y las de todos los tiempos y épocas?

H.T.: Miller la escribió en 1968 y hoy todo sigue igual, o peor. Por ejemplo, uno se sigue cruzando con gente que ante determinados hechos del presente vuelven a recordar el Rodrigazo o el fin del gobierno de De la Rúa. Todos tenemos una tía o a una abuela a las que les pasó lo mismo, pero hace décadas. La gente se reencuentra y sigue hablando de los mismos temas, todo es circular, ese es el centro de la obra, y la familia, cuyo núcleo es el hombre en conflicto.

P.: ¿Qué otros rasgos característicos de Miller aparecen en la obra?

H.T.: El sistema y cómo está construido el hombre. Pepe Soriano dice en un momento: «Antes el hombre en conflicto iba al templo o armaba una revolución, la del 17. Ahora sale rápido a comprar». Era así en la década del ´60 y se agudizó hasta la actualidad. Todo se soluciona con compras, con el shopping, las tarjetas de crédito, las promociones. Tengo amigas que dicen vamos a tal shopping tal día que es más barato y no advierten que es una gran trampa para consumir.

P.: ¿Cómo es la experiencia de trabajar con figuras como Soriano, Puig, Alemán y Grimau?

H.T.: Son muy competentes, traen soluciones, tienen experiencia. Basta pensar que sobre el escenario hay 200 años de experiencia. Estos actores son como violinistas experimentados.

P.: ¿Que balance hace de la repercusión que tuvo «El diario de Ana Frank» que usted dirigió?

H.T.: Son temas que tendrían que estar siempre, porque no hay que dejar de hablar de la tolerancia, de la familia, la comprensión, la guerra. Fue muy bueno haberla hecho, con actores consagrados y muchos jóvenes. Yo soy muy amiga de los actores.

P.: «El precio» fue estrenada por Alejandro Romay en 1968, que se entrevistó con Arthur Miller para que le vendiera los derechos la misma noche que la vio y montó la obra en tiempo récord.

H.T.: Eso es maravilloso, es el sueño de un hombre poderoso y culto, ya nadie más hace eso.

P.: ¿Cómo juzga a los nuevos productores?

H.T.: También los felicito porque este Miller y Williams figuran en cartel por decisión suya y de los dueños de los teatros. Me sorprende gratamente la extensión de la cartelera los fines de semana, con propuestas variadas para todos.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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