- ámbito
- Edición Impresa
La obra de Penn signó al Hollywood de los 60
Arthur Penn se atrevió por primera vez en Hollywood a un cine de violencia gráfica en «Bonnie and Clyde», luego del cual nada fue igual.
Nacido el 27 de septiembre de 1922 en Filadelfia, Penn se dio a conocer en primer lugar en el medio televisivo, donde logró una candidatura al Emmy por «Playhouse 90» (1956). Posteriormente dio el salto a Broadway como director de las obras de teatro «The Miracle Worker» y «All the Way Home», ganadoras del premio Tony, hasta que el cine le dio su primera oportunidad a finales de la década de 1950, con el western «El temerario «(The Left Handed Gun», 1958), protagonizado por Paul Newman.
En 1962 llevó justamente al cine su éxito de Broadway, «The Miracle Worker» (conocido en la Argentina como «Ana de los milagros», una versión de la vida de la heroína ciega y sorda Hellen Keller que interpretaron Paty Duke y Anne Bancroft. Ya en este film Penn comenzaría a tratar el tema que mejor dominó, el del individuo aislado, diferente, en conflicto con el mundo.
Más tarde llegaría «La jauría humana» («The Chase», 1966), donde dirigió a Marlon Brando, Robert Redford y Jane Fonda, y al año siguiente su consagratorio «Bonnie and Clyde». «Son jóvenes, están enamorados... y matan a gente». Ese fue el slogan promocional de la película, que narraba una huida fatal protagonizada por dos criminales, Warren Beatty y Faye Dunaway, que rápidamente se convirtió en la expersión de la rebeldía y el antisistema que dominaba en aquella época.
Eran los tiempos del rechazo a la Guerra de Vietnam y la censura en las películas. La escena final del film, con la muerte de la pareja acribillada casi metafísicamente, es una de las más famosas del cine, y muchas veces copiada u «homenajeada» (como lo hizo Francis Coppola en la escena de la celada en el peaje al personaje de James Caan).
Fue Warren Beatty quien tuvo que convencer a Penn para que dirigiera el film, escrito por Robert Benton y David Newman, e inspirado de alguna forma en las películas europeas de arte y ensayo de la década de 1960. De hecho Francois Truffaut y Jean Luc-Godard rechazaron sendas invitaciones para dirigir la película. «Pensé que si íbamos a mostrar la violencia, realmente debíamos mostrarla como tal», dijo el propio director en el documental «A Personal Journey With Martin Scorsese Through American Movies». «Debemos mostrar cómo es cuando alguien recibe un tiro», añadió.
Se cree que ese film cambió para siempre a partir de la crudeza exhibida en aquella película, y obras dirigidas por otros directores, como «Busco mi destino», «Taxi Driver», «Los perros de paja» o inclusive la citada «El padrino» se vieron influidas por ella.
Gracias a sus trabajos con Penn, Patty Duke, Anne Bancroft, Estelle Parsons, Warren Beatty, Faye Dunaway, Gene Hackman, Michael J. Pollard y Chief Dan George consiguieron una candidatura al Oscar. Duke, Bancroft y Parsons lo ganaron.
«Déjennos vivir» («Alices restaurant», 1969, con Arlo Guthrie y Pat Quinn) y «Así soy yo» («Mickey One», 1965 con Warren Beatty), cerraron su etapa sesentista.
En 1970 realizó otro western que hizo historia, «Pequeño gran hombre» («Little Big Man», 1970), que narraba la conquista del Oeste desde una óptica diferente de la habitual (los indios eran los buenos). Dustin Hoffman interpretó allí el papel de un cacique centenario.
«Secreto oculto en el mar» («Night Moves», 1975), con Gene Hackman como un incisivo detective privado, y «Duelo de gigantes» («Missouri Breaks». 1976), con Jack Nicholson y Marlon Brando fueron sus dos trabajos culminantes de esta etapa. Por entonces, Penn, algo desencantado de Hollywood, empezó a distanciarse de una industria que por esa época abrazaba otro tipo de producto, mucho más cercano al entretenimiento y al espectáculo que al cine íntimo, violento y reflexivo que había marcado su carrera.
«La industria ha cambiado: está ahora Spielberg, que es un maravilloso relator de historias, haciendo películas benignas que son tremendamente exitosas. Yo hago películas sobre gente que dispara y se hace daño. Amo su trabajo, pero yo nunca podría hacer algo similar», manifestó por aquella época.
Sus últimas obras estrenadas en cines fueron «Muerte en el invierno» («Dead of Winter», 1987), con Mary Steenburgen, y «Penn & Teller Get Killed» (1989).


Dejá tu comentario