14 de noviembre 2011 - 00:00

La ONU dice que Bolivia envía más cocaína a la Argentina

La Paz - El escenario del narcotráfico en Sudamérica encuentra un productor con crecimiento acelerado, Bolivia, y destinos de consumo con una tendencia al alza de las más altas del mundo, entre ellos la Argentina, de acuerdo con el análisis del representante en La Paz de la oficina de Naciones Unidas (ONU) contra las Drogas y el Delito.

El funcionario César Guedes, de nacionalidad peruana y exdirector de la unidad de la ONU contra la Droga para América Latina y el Caribe, explicó ayer al diario Página Siete de La Paz que el tránsito que antes partía de Bolivia rumbo a Europa, «en los últimos tiempos» se dirige «al mercado consumidor emergente de drogas más importante del mundo», que está en Brasil, la Argentina y Chile.

Bolivia es, según la ONU, tercer productor mundial de coca, después de Colombia y de Perú, pero la producción del primer país se orienta sobre todo al mercado regional. «Apenas el uno por ciento de la droga que sale del país va al mercado estadounidense. Bolivia es el neto abastecedor del mercado sudamericano y otra parte va a Europa», afirmó el representante internacional.

El funcionario consideró que «el origen del problema» está en los cultivos de coca en Bolivia que superan las 31.000 hectáreas, lo que duplica lo que la legislación boliviana permite para consumo cultural y comercial.

La venta de alrededor de 400 toneladas de cocaína originaria de América del Sur mueve anualmente unos 85.000 millones de dólares, pese a que el 80 por ciento de las incautaciones de la droga a nivel mundial -que suman unas 600 toneladas al año- se llevan a cabo también en América Latina. De unas 400 toneladas de cocaína comercializadas en 2009, el 36 por ciento fue al mercado norteamericano, que hasta los años 80 consumía el 90 por ciento.

El especialista remarcó que el negocio global de la cocaína representa cuatro veces más que el PBI de Bolivia, y especificó que los países de tránsito «son los que más sufren» pues están «bajo presión de productores y consumidores», como acontece en Centroamérica o «México, cuyas estructuras institucionales tambalean».

Bolivia y Brasil, que comparten 3.400 kilómetros de frontera, firmaron hace dos meses acuerdos antidroga por los cuales el Gobierno de Dilma Rousseff comprometió aviones no tripulados, servicios de inteligencia y coordinación.

En Perú, aunque «se hacen grandes erradicaciones», esos cultivos suben entre dos y tres por ciento al año, evaluó Guedes. En Colombia, en cambio, se han conseguido «fuertes disminuciones de 15 a 17 por ciento» anuales, completó.

El Gobierno de Evo Morales mantiene por su cuenta programas de erradicación de cultivos tras la expulsión de la Drug Enforcement Agency (DEA) de Estados Unidos. El vicecanciller boliviano, Juan Carlos Alurralde, dijo ayer que al normalizarse -la semana pasada- las relaciones diplomáticas entre La Paz y Washington, habrá ahora mayor coordinación.

Agencias ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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