2 de diciembre 2009 - 00:00

La oposición, inerme ante las urnas

La Paz - Una oposición dispersa y debilitada llega a las elecciones generales del domingo en Bolivia con siete candidaturas, la mayoría con aspirantes de «bajo perfil», frente a la del presidente Evo Morales, que buscará su reelección.

La consolidación del proyecto de Morales ha motivado el debilitamiento de la oposición, que ha sido incapaz de unirse contra el Movimiento al Socialismo (MAS, el partido del mandatario). Esa dispersión ha supuesto incluso la práctica desaparición de la principal alianza opositora en la legislatura que termina: Poder Democrático y Social (Podemos), cuyo líder, el ex presidente Jorge «Tuto» Quiroga, decidió retirarse de la carrera electoral tras admitir que no tenía posibilidades de lograr buenos resultados.

Así, la candidatura encabezada por el ex militar y ex prefecto (gobernador) de Cochabamba Manfred Reyes Villa se perfila como la principal fuerza opositora en todos los sondeos de intención de voto, pero a unos 30 puntos detrás de Morales.

Con la formación Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN), Reyes Villa se presenta a sus segundas elecciones nacionales con un discurso que propugna acabar con el «totalitarismo» que, a su juicio, ha impuesto el Gobierno, para recuperar así el estado de derecho.

Este candidato tuvo un repunte en las encuestas cuando anunció en setiembre a su aspirante a la vicepresidencia, el también ex prefecto de la región amazónica de Pando Leopoldo Fernández, encarcelado desde hace más de 14 meses a la espera de juicio.

Fernández, preso desde setiembre de 2008 por su presunta responsabilidad en los enfrentamientos ocurridos en su departamento que acabaron con al menos diez muertos, ha sido presentado en la campaña como un símbolo de los «abusos» del presidente boliviano.

Tras el anuncio de la candidatura de Leopoldo Fernández, tres opositores que habían comunicado su postulación a la Presidencia abandonaron la carrera.

Además de Jorge Quiroga, el dirigente de Santa Cruz (oriente) Germán Antelo, decidió sumarse al frente de Reyes Villa y Fernández, mientras que el ex vicepresidente aimara Víctor Hugo Cárdenas, desistió al no lograr alianzas para un «frente amplio».

Campaña

La situación del ex prefecto ha acaparado la atención de buena parte de la campaña por la polémica sobre sus posibilidades de hacer proselitismo desde la cárcel, lo que fue reconocido por la Corte Electoral pero rechazado por el Gobierno.

Finalmente, Fernández ha realizado una restringida campaña que ha incluido cartas a los medios de comunicación, al Gobierno y a los organismos internacionales, algunos contactos con periodistas que lograron acceder al penal y una sola entrevista concedida mediante resolución judicial.

En el tercer lugar de las encuestas, tras Morales y Reyes Villa, figura el próspero empresario paceño Samuel Doria Medina, que se postula por segunda vez a la Presidencia por Unidad Nacional (UN).

Doria Medina presenta una alternativa moderada de centro con un programa de marcado carácter económico y en el que propone una «revolución productiva».

En la última fase de la campaña, Doria Medina instó a Reyes Villa a salir de la carrera presidencial como única forma de forzar una segunda vuelta en las elecciones, lo que el ex militar rechazó y pidió al empresario que sea él quien renuncie a su candidatura.

El quechua René Joaquino, ex alcalde de Potosí, que figura en el cuarto lugar de los sondeos de intención de voto, ha basado su campaña en las críticas de lo que considera una abierta intervención del presidente venezolano, Hugo Chávez, en la política interna boliviana, así como en la reconstrucción de la unidad nacional.

Por detrás de ellos y con porcentajes poco significativos en los sondeos figuran el dirigente campesino Alejo Veliz, el disidente oficialista Román Loayza, el ex fiscal anticorrupción Rime Choquehuanca y la ex parlamentaria Ana María Flores. A menos de diez días de los comicios, Loayza y Flores se quedaron sin candidatos a la vicepresidencia por la renuncia de quienes se habían inscrito para acompañarles y por la imposibilidad de sustituirlos, ya que según el calendario electoral esto sólo se puede hacer hasta 15 días antes de la votación.

Otra de las características de la campaña electoral boliviana ha sido la total ausencia de debates entre los candidatos y la negativa de Evo Morales a discutir su programa cara a cara con sus principales rivales, que lo han retado a hacerlo en varias ocasiones.

Agencia EFE

Dejá tu comentario