15 de enero 2013 - 00:00

La otra cara del empleo alemán

Angela Merkel
Angela Merkel
Berlín - Alemania, la mayor economía de Europa y uno de los pocos países de la Unión Europea que se mantiene a flote, el país con una de las tasas de desempleo más bajas, es también el país donde 7,4 millones de personas tienen un miniempleo y donde más de cuatro millones perciben la ayuda social del Estado.

Las positivas cifras del mercado laboral, con una cuota de desempleo de un 6,7%, la más baja desde la reunificación alemana -como la canciller Angela Merkel no se cansa de repetir cada vez que tiene ocasión-, tienen también otra cara menos conocida. Más de un tercio de los trabajadores alemanes tienen un contrato temporal, uno de los famosos «minijobs» (miniempleo de no más de 450 euros al mes tras la suba de principios de año) o trabajan media jornada, de los cuales un 58% tienen salarios bajos, según datos de la Oficina Federal del Trabajador y de la Oficina Federal de Estadística de Alemania.

«Casi uno de cada cuatro trabajadores tiene un trabajo con un salario bajo del que no pueden vivir», critica el presidente de la Unión de Sindicatos alemanes (DGB), Michael Sommer.

Ayuda social

«Ser pobre a pesar de trabajar ha dejado de ser algo que ocurra raras veces», agrega sobre un grupo de la sociedad alemana que se ve obligado a solicitar un complemento salarial al Estado a través de la ayuda social y que se ven empujados a la pobreza en la vejez, a pesar de haber trabajado toda su vida.

La ausencia de un salario mínimo en Alemania ha propiciado la proliferación de trabajos mal remunerados. Cerca de 8 millones de alemanes están mal remunerados, o lo que es lo mismo, casi uno de cada cuatro trabajadores tiene un salario muy bajo que apenas le da para vivir.

En concreto, aproximadamente 2,5 millones de trabajadores perciben menos de 6 euros la hora, mientras que 1,4 millón ganan incluso menos de 5 euros la hora, como sucede, por ejemplo, entre el personal de peluquería donde pueden llegar a ganar incluso 3 euros a la hora, según un estudio publicado por el Instituto de Trabajo y Cualificación (IAQ) de la Universidad de Duisburgo-Essen.

Según los expertos del IAQ, alrededor de un 80% de estos trabajadores tienen un título de formación profesional o incluso un título académico, con lo que desmontan el argumento de que la falta de un salario mínimo permite incorporar mano de obra sin ningún tipo de cualificación.

Agencia DPA

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