- ámbito
- Edición Impresa
"La Patagonia seduce a los que la visitan"
Un lodge de descanso con todo el confort en medio de la estepa patagónica, es una experiencia única, afirma Valentín Virasoro.
Planeado como lugar de descanso, de «total desenchufe», ese hotel boutique, esa selectiva posada de campo, no cuenta con televisor en ninguna de sus diecisiete suites desde donde se pueden ver el lago Argentino, el histórico valle de La Anita (aquel donde ocurrió la masacre narrada por Osvaldo Bayer en sus libros y Héctor Olivera en la película «La Patagonia rebel-de»), las torres del Paine, el cercano cerro Frías (de 1.100 metros de altura y que está a las espaldas del hotel), los Andes con sus glaciares.
Se podría sospechar que hospedarse en el Eolo es una forma de hacer turismo rural en su más alto nivel, pero la experiencia ofrecida es mucho más que eso: como allí sostienen, se vivencia el espíritu de nuestro «deep south». «Y es imposible no enamorarse de la Patagonia. Lo dicen los turistas que nos visitan, y nos pasó a todos los que por algún motivo de la vida elegimos, después de conocerla, venir a vivir y trabajar aquí. Yo me siento un privilegiado de estar desde hace tres años en este lugar, uno de los más exclusivos y bellos de El Calafate», afirma Valentín Virasoro, gerente residente del hotel boutique, y explica que «Eolo es el dios griego del viento, y el viento es aquí un gran protagonista; darle su nombre al hotel es un forma de honrarlo».
La clave del proyecto hotelero fue encontrar un lugar donde «ofrecer a la mirada el espíritu de la Patagonia» y en eso se integró un activo grupo de inversores y emprendedores. «Los dueños de la estancia Alice, la familia Bárcena, junto con un constructor, Juan José Drago, ideólogo del proyecto, y una serie de amigos, buscaron el mejor lugar para poder ofrecer al máximo las vistas. Un lugar suficientemente elevado como para ver el lago Argentino, el valle, las montañas. Cuando eligieron el lugar, empezaron a buscar inversores, y entre ellos hay gente que no estuvo nunca asociada al turismo. Entre los inversores hay argentinos, chilenos, italianos y rusos. El hotel se inauguró en 2004, y ya lleva cuatro temporadas completas, que van de setiembre a abril del año siguiente. El éxito del proyecto, su singularidad y selectividad, hacen que a futuro exista la posibilidad de abrir con el mismo espíritu y el mismo estilo dos Eolo más en la Patagonia, uno en Ushuaia y otro en El Chalten, cerca del cerro Fitz Roy. La idea es crear un circuito en la Patagonia austral, para que los huéspedes puedan moverse por los diversos lugares y vivir distintas y ricas experiencias». Virasoro comenta que los inversores están entusiasmados en concretar esos proyectos porque han descubierto de forma apasionada el turismo y la hotelería. Para quienes gerencian ese lodge de campo de El Calafate, tanto para el gerente general, ingeniero Rodrigo Braun (descendiente de aquellos Braun pioneros, dueños de la estancia La Anita) como para el gerente residente, licenciado en Ciencias Políticas Valentín Virasoro, que con anterioridad no estuvieron vinculados con el turismo, los rasgos esenciales, el sello de identidad hospitalaria que los caracteriza, es estar alejados de los centros urbanos, en pleno contacto con la naturaleza, tener pocas habitaciones, con un estilo que recuerde al de las viejas estancias de la zona, y ofrecer un trato cálido y directo, fuertemente personalizado. Es también, agregan, estar fuera de la ciudad y ofrecer en «all inclusive» comidas a la carta de nivel gourmet urbano. «Ésa es la línea que recibimos de los inversores», sostienen.
En busca de un estilo que identificara a la residencia, teniendo en cuenta la importancia de la ambientación, convocaron al arquitecto Fernando Bustillo -nieto de aquel Alejandro Bustillo que fue el arquitecto de la Casa del Teatro y del Hotel Llao Llao-, y su idea fue recrear el estilo de las viejas estancias, con los exteriores de chapa corrugada de la típica construcción aislante de la Patagonia, la de los pioneros de comienzos del siglo pasado. «Después la cosa fue mucho vidrio, para poder estar viendo todo el tiempo el magnífico paisaje, y mucha madera para obtener el clima cálido. Todos los muebles son antiguos; fueron conseguidos en remates de estancia. Cada una de las diecisiete habitaciones lleva el nombre de un animal o un ave de la región, y está decorada con fotos en sepia de ese animal tomadas por la fotógrafa inglesa Jasmine Rossy, que fascinada por su belleza hizo fotos de todo nuestro Sur; hay muchos libros de ella, y hasta tiene uno que coincide en la calificación que se le dio a Eolo: 'Patagonia's spirit'. En las habitaciones las mesas de luz, las cómodas, las arañas antiguas proceden de fincas de pioneros. No se buscó la sofisticación, sino la integración con la naturaleza; se quiso que, desde la gran ventana que tienen todas las suites, el paisaje fuera como un cuadro».
Se realizan actividades de trekking, avistaje de aves, mountain bike, cabalgatas. Gestionan excursiones al glaciar Perito Moreno y al Parque Nacional. Lodge: Ruta Provincial N° 11 km 23 (9405) El Calafate, Santa Cruz. Tel-Fax (+54-2902) 492-042. En Bs.As.: Laprida 3278, of 39, San Isidro, Pcia. de Bs. As. (+54-11) 4700-0075. Web: [email protected] y www.eolo.com.ar


Dejá tu comentario