Cuando comenzó la debacle económica en 2008, los sistemas de protección social parecían haber encontrado las herramientas ante los efectos sobre los desocupados y los ciudadanos con menos recursos. Pero el alargue de la crisis y la reducción del dinero público para gastos sociales provocaron, señaló el CES, "un aumento sin precedentes de los niveles de pobreza, exclusión social y desigualdad".
La crisis dejó una tasa del 25,9% de desocupación, equivalente a 5,9 millones, porcentaje que se eleva al 50% entre los jóvenes. En 2012 el riesgo de pobreza y exclusión social afectaba en España al 28% de la población y al 30% de los menores, lo que coloca a España en el segundo país de la Unión Europea por detrás de Rumania.
Además, España es el país europeo con mayores diferencias entre los que más y menos ganan: el segmento con mayores ingresos gana siete veces más que el que obtiene menos. Al respecto, el CES, órgano consultivo del Gobierno, advirtió sobre el riesgo de que la pobreza, actualmente coyuntural, se convierta en una situación "crónica" en España.
Los dispositivos de los servicios sociales y los subsidios mínimos de inserción no resultan suficientes para afrontar esta situación y además están disminuyendo, apuntó el CES. Asimismo, consideró que llegó el momento de empezar a subir los salarios en los sectores en la forma que sea posible, tras años de ajustes y recortes.
El presidente del CES, Marcos Peña, sostuvo que si la economía fuera capaz de crear 300.000 empleos cada año, en un período de once años se conseguiría volver a la situación de 2007, anterior a la crisis.
El CES también sostuvo que el final de la recesión -la economía española comenzó a crecer ligeramente en el tercer trimestre de 2013 tras nueve trimestres consecutivos de retrocesos- no impidió el empeoramiento de la situación social en España. Además, el informe registró un aumento de los hogares con dificultad para hacer frente a los gastos básicos del hogar.
| Agencia ANSA |


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