En medio de la crisis política que sufre Egipto, donde los islamistas llamaron a nuevas protestas, el país fue testigo de una simbólica e inédita jornada judicial.
A la sesión del llamado "juicio del siglo" contra Mubarak, que se encuentra bajo arresto domiciliario en un hospital militar de El Cairo, el exdictador compareció sentado en una camilla, con lentes de sol y buen aspecto.
Sin embargo, no tuvo que estar demasiado tiempo en la sala. Poco después, el juez Mahmud al Rashidi aplazó hasta el próximo 14 de septiembre la vista y ordenó la formación de tres comités técnicos para que analicen los documentos relacionados con los distintos casos.
Mubarak está siendo procesado por la muerte de manifestantes durante el alzamiento popular que lo sacó del poder en 2011 y por supuestos delitos de corrupción.
Los diferentes grupos de expertos deberán revisar la información recopilada sobre el uso de armas durante esas convulsas protestas, el desvío de fondos públicos para construir y rehabilitar las mansiones particulares de Mubarak y la venta de gas a Israel a precios más bajos que los del mercado.
Los dos hijos de Mubarak, Gamal y Alaa, y el empresario fugado Husein Salem afrontan también cargos de corrupción y enriquecimiento ilícito por ese último caso.
Por su parte, el exministro de Interior Habib al Adli y seis de sus ayudantes están acusados del asesinato de manifestantes durante la revolución.
Al Rashidi decidió posponer el juicio después de que el principal defensor de Mubarak, Farid al Dib, y otros abogados de la acusación pidieran más tiempo para estudiar nuevas pruebas.
Esta nueva sesión del juicio se celebró como de costumbre en la Academia de la Policía en El Cairo, adonde el exdictador fue trasladado en helicóptero desde el hospital militar.
Mubarak, cuya sentencia a cadena perpetua por la muerte de manifestantes fue anulada en enero, salió de la cárcel el jueves tras haber superado el tiempo máximo de prisión preventiva.
A los tribunales también debían acudir ayer el guía supremo de la Hermandad Musulmana, Mohamed Badía, y sus dos principales colaboradores, Jairat al Shater y Rashad Bayumi, a los que se acusa de instigar el asesinato de manifestantes durante los disturbios previos a su reciente desalojo del poder por parte de los militares. Sin embargo, el juicio contra los líderes de la cofradía comenzó sin la presencia de los acusados por motivos de seguridad y fue pospuesto al próximo 29 de octubre.
El tribunal penal de El Cairo retrasó el juicio y pidió a la fiscalía que permita la presencia de los procesados en las sesiones, como exige la defensa, informaron fuentes judiciales.
Badía, Al Shater y Bayumi están acusados de haber inducido el asesinato de manifestantes durante las protestas del pasado 30 de junio, fecha en la que nueve personas murieron y otras noventa resultaron heridas frente a la sede de la cofradía.
Los choques estallaron en medio de las multitudinarias manifestaciones que concluyeron con el golpe militar que derrocó al presidente islamista Mohamed Mursi, el 3 de julio pasado, miembro de la hermandad.
| Agencias EFE y AFP |

