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La primera alegría
Sebastián Simonet fue cuarto goleador del equipo argentino, con dos tantos. El máximo anotador fue Federico Fernández, con 10.
Es la segunda victoria que consigue un seleccionado argentino ante un rival europeo. La primera fue contra Croacia, en 2003, cuando se impuso por 30-29. Fue una gran victoria, que costó y mucho, pero que tuvo puntos altos en el arquero Matías Schultz (14 atajadas y suma 55 en el torneo), además de la efectividad de Federico Fernández (10 tantos), las pinceladas de Diego Simonet (5), el esfuerzo del pivote Gonzalo Carou y el aporte del resto, que contribuyó a obtener este importante triunfo que pone a la Argentina muy cerca del pasaporte a la segunda fase.
La victoria tiene mucho valor, ya que el equipo logró sobreponerse a un comienzo muy flojo (perdía 4 a 1) y además porque recién convirtió su primer gol (Federico Fernández, de penal, a los 7 minutos) y perder el parcial por 9 a 7, debido a los errores cometidos en ataque en los últimos dos minutos.
Argentina ganó el partido en la defensa, donde Schultz fue una verdadera muralla para los jugadores eslovacos, que con el transcurrir de los minutos fueron perdiendo eficacia y también confianza. El combinado albiceleste adquirió inteligencia, acertó en los contraataques y además atrás, Schultz fue toda una garantía de solvencia para sustentar un triunfo brillante de un equipo que está para más. Hoy lo espera Suecia, que a priori es un rival inaccesible.

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