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La respuesta al diálogo ofrecido
la falta de esclarecimiento de los ataques contra la Embajada de Israel y contra la AMIA abre la puerta para que en Irán se piense que es posible y hasta sencillo llevar a cabo el tantas veces mencionado y temido tercer atentado;
la aceptación de una oferta de diálogo con el régimen de Teherán, esbozada por Cristina de Kirchner en la última Asamblea General de la ONU, y el floreciente comercio bilateral con Irán sólo sirven para desacreditar los pocos avances que registra la causa penal que lleva adelante el fiscal especial Alberto Nisman.
El funcionario judicial le pidió al juez Rodolfo Canicoba Corral que librara un pedido de captura internacional contra cinco ciudadanos iraníes, acusados por él de haber organizado y financiado el atentado contra la AMIA. Eso sucedió en 2007; desde entonces los «buscados» no sólo se movieron libremente por casi todo el mundo árabe (pese a que Interpol accedió al pedido de Canicoba Corral) sino que uno de ellos, Ahmad Vahidi, fue nombrado ministro de Defensa del régimen iraní. En esa calidad estuvo en Bolivia hace pocos meses, sin que el Gobierno de Evo Morales lo detuviera o avisara siquiera a su par argentino de esa presencia en su territorio, aunque luego pidieron disculpas.
El Gobierno con el que la Argentina decuplicó su comercio bilateral en la última década es el mismo que en represalia a lo hecho por el fiscal Nisman pidió su captura internacional, después de calificar de «corrupta e ineficiente» a toda la Justicia argentina.
El único «avance» desde entonces fue otro pedido de captura, el de Salman El Reda, un colombiano de nacimiento convertido al Islam y a quien el fiscal sindicó como «hombre clave en la conexión local». También se volvió a acusar -en la instancia de apelación- al entonces reducidor de autos Carlos Telleldín como partícipe en esa conexión local. Como se ve, muy poco como para hablar de «avances en la causa AMIA». Pese a ello, un grupo de familiares de las víctimas del atentado encabezado por Sergio Burstein hace gala de su alianza incondicional con el Gobierno argentino, y acompañó a la Presidente la mañana en que dijo que aceptaría la «cooperación iraní» en el esclarecimiento del peor ataque terrorista de la historia argentina. La repuesta iraní a la mano extendida por Cristina de Kirchner parece haber sido la planificación de dos nuevos atentados en territorio argentino.
Sergio Dattilo


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