20 de febrero 2009 - 00:00

La sombra tiene su primera gran exposición

Obras de Lorenzo Lotto (1521) y Emile Friant (1891), parte de la primera muestra dedicada a la representación de la sombra proyectada en el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid.
Obras de Lorenzo Lotto (1521) y Emile Friant (1891), parte de la primera muestra dedicada a la representación de la sombra proyectada en el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid.
Se acaba de inaugurar en el Museo Thyssen Bornemisza y la Fundación Caja Madrid la primera gran exposición dedicada a la representación de la sombra proyectada en el arte occidental, tema que ha sido abordado desde el Renacimiento hasta nuestros días.
Es conocida la antigua fábula de Plinio el Viejo (79d.C) que sitúa el origen de la pintura en Corinto donde una joven, hija del alfarero Butades de Sición, habría trazado el contorno de su amante sobre una pared ayudada por la luz de una vela. Otras versiones como la del pastor inspirado que traza con su bastón la sombra de un corderoo o la de Leonardo da Vinci que sostenía que la primera pintura fue «el contorno lineal de la sombra de un hombre sobre una pared por efectos del sol».
La exposición reúne alrededor de 140 obras de más de un centenar de artistas entre pinturas,fotografías, proyecciones y se propone llamar la atención sobre la existencia de caminos transversales y mostrar los hilos, a veces ocultos, que unen diferentes épocas y artistas a pesar de las distancia cronológica que los separa.
En la sede del Museo se presentan las obras que van desde el siglo XV hasta fines del siglo XIX . En la primera sala -a manera de introducción- está dedicada a ilustrar el mito de Butades a través de artistas como Joseph Wright of Derby (1734/97), famoso por sus temas realizados a la luz de una vela, David Allan (1744/96), y el célebre «La invención de la pintura» de Joseph Benoit Suvée (1743/1807).
Se incluyen obras de Matías de Arteaga, artista sevillano nacido en 1633 y el alemán Karl Schinkel nacido en 1781 basadas en Quintiliano (96d.C) quien derivó el origen de la pintura en la circunscripción de las sombras solares sobre una pared. A manera de cierre se exhibe un cuadro de los contemporáneos rusos Vitaly Komar (1943) y Alex Melamid (1945), iniciadores del arte Pop en Rusia , que también retoman el mito de Butades para ironizar sobre el realismo socialista.
Es en el Renacimiento cuando la sombra hace su verdadera aparición y un siglo después su uso se vincula con la perspectiva. La sombra fue objeto de experimentación por parte de artistas del 400 como Gentile da Fabriano, Giovanni di Paolo o Lorenzo Lotto. De este último se exhibe «Despedida de Cristo de su Madre» (1521). Más tarde la sombra adquirió una importante connotación simbólica vinculada al tema de la Anunciación como lo demuestran Jan van Eyck y Ludovico Carracci en los que el reflejo opaco del Angel o de la Virgen alude a la «sombra del Todopoderoso», bajo cuyo poder se produce el milagro de la Encarnación.
Fueron los «tenebristas» del Barroco los que explotaron las espectaculares posibilidades de la sombra, en la sala aparecen escenas religiosas de Jean Leclerc, Georges de La Tour, Matia Preti, en las que la sombra sirve para enfatizar la presencia sagrada y su influencia en la vida cotidiana. Las obras de Rembrandt, Pieter de Hooch y Gerrit Dou aquí reunidas demuestran cómo la luz y la sombra construyen espacialmente la composición y sugieren la temporalidad de la escena.
Con el siglo de las luces la sombra alcanzó un nuevo protagonismo cuando en sus «Fragmentos Fisionómicos» (1776), Johann Caspar Lavater sentó las bases para el estudio de la personalidad humana a partir de la proyección del perfil del rostro sobre una pantalla.
Comenzó a ser valorada por sus cualidades narrativas y se asiste a la aparición de una «estética de lo siniestro». Francisco de Goya, otra vez Wright of Derby, Jean Francois Millet, Emile Friant, cuyo cuadro «Sombras Marcadas» (1891) perteneciente al Musée d´Orsay, son algunos de los ejemplos en la sala dedicada al Romanticismo y post romanticismo.
El Simbolismo con su carga de misterio despertó la creatividad de escritores y artistas, aparecieron los pintores nabis, atraídos por lo exótico , lo oriental, usaban la misma vestimenta para reunirse, entre ellos, Edouard Vuillard (1868-1940) y Félix Valloton (1865-1925); las formas tienden a aplanarse y la atmósfera se vuelve densa. Se incluyen obras de Spilliaert, pintor simbolista belga (1882-1942), Frantisek Kupka (Checoslovaquia, 1871-1957).
La exposición termina en el museo Thyssen con una sección dedicada al Impresionismo. La narración se convierte ahora en sujeto de investigación exclusivamente plástico. Las sombras de los árboles ocupan un lugar destacado en la obra de Monet pero es en Camille Pizarro y Alfred Sisley donde mejor se observa cómo las sombras coloreadas dejan atrás el negro y la carga peyorativa de la sombra. Se encuentran aquí obras de Joaquín Sorolla, Santiago Rusiñol y Darío de Regoyos.

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