- ámbito
- Edición Impresa
La tragedia de buscar un futuro y terminar en la calle
En Venezuela "sí trabajábamos, pero el salario de 15 días nos alcanzaba para comer uno o dos días (...) Pasamos hambre. Yo me iba a trabajar sin haber comido por tres días, llegaba al quirófano muerta de hambre, estaba flaquísima", cuenta la mujer. Ahora ha ganado algunos quilos con el plato diario de arroz con frijoles que les entrega la iglesia, a la vuelta de la esquina donde acampan.
Carlos, que lleva tres días con diarrea, se quiebra al admitir que en alguna ocasión han tenido que salir a buscar comida en la basura. "No estamos haciendo nada. Vivimos en la calle, enfermándonos", se avergüenza.
Por eso quieren regresar, aunque por ahora no tienen dinero para hacerlo. "Pienso que tenemos un futuro y hay que buscarlo, pero aquí no lo veo", resume ella.
Al otro lado de la calle, una familia más numerosa acampa sobre palets de madera, donde acumulan colchones, utensilios de cocina, ropa y juguetes de sus niños pequeños.
"La situación está fuerte, por los nenes. Tenemos que conseguir, buscar para que ellos puedan comer, para nosotros poder comer", dice Johan Rodríguez, un albañil de 34, que no ha conseguido trabajo para sustentar a su pequeña hija y a su esposa embarazada.
Rodríguez y su prole llegaron hace un mes. Rafael Godoy, un venezolano que lleva más tiempo en la ciudad, los ayuda en lo que puede.
Camarero en la isla de Margarita, a sus 39 años decidió aventurarse solo hacia Brasil para darles una vida mejor a su mujer y su hija de nueve meses, que se quedaron en la isla.
Después de pasar un mes y medio en la calle, un policía brasileño lo "adoptó" en su casa, que Rafael comparte con dos familias de venezolanos.
Con la ayuda de brasileños y algunos trabajos que le surgen cada tanto, logra sostenerse mínimamente.
"Me tocó cuidar a un señor en el hospital. Me pagaron el día y todo ese dinero lo envié para Venezuela", donde su mujer pudo pagar la comida de dos días.
Rafael se mueve por Boa Vista en una bicicleta de segunda mano que obtuvo de regalo. Exhibe con orgullo el único adhesivo que hay en el cuadro: la palabra "Jesús".
"Con el favor de Dios, si me sale la oportunidad, iré para donde pueda irme. Vine a luchar, no me vine a plantar aquí", dice, con una sonrisa optimista.
Espera obtener en los próximos días su habilitación de trabajo para irse a probar suerte a Brasilia.
"No creas que no. Hay veces que flaqueo, que me dan ganas de volverme. Pero estoy aquí por mi hija. Vamos p'alante", se consuela.
| Agencia AFP |


Dejá tu comentario