15 de julio 2010 - 00:00

LA UE permite la eliminación de transgénicos

La Comisión Europea adoptó unas propuestas que permitirían a los Estados miembros prohibir los cultivos genéticamente modificados (OGM), a pesar de la fuerte oposición del sector y de algunos gobiernos europeos.

Esta decisión poco habitual de Bruselas de devolver el poder comunitario a los Estados miembros tiene como objetivo desbloquear una parálisis en los Veintisiete sobre el sistema de aprobación de los OGM, que ha visto cómo se han aprobado sólo dos cultivos en 12 años.

«Las medidas concretas adoptadas permitirán a los Estados miembros tener la libertad de decidir sobre el cultivo de OGM», declaró en un comunicado el comisario de Sanidad y Asuntos del Consumidor, John Dalli.

Las propuestas confirman un enfoque de dos vías establecido en borradores en junio, con una enmienda a las normas europeas sobre cultivos GM acompañada de pautas no vinculantes diseñadas para aprobar el cambio de manera inmediata.

Si las aprueban los gobiernos y los parlamentos europeos, las propuestas podrían producir un aumento en las plantaciones de cosechas de OGM, donde ya se están cultivando, como España o República Checa, al tiempo que permite a países contrarios, como Italia y Austria, prohibirlas del todo.

«No espero que los países cambien sus patrones de votación simplemente porque ahora hemos incluido estas consideraciones», dijo Dalli en una rueda de prensa.

Ministros de varios países europeos, entre ellos España y Francia, ya han criticado las propuestas por considerar que tratan de desmantelar la política común de los Veintisiete respecto de las cosechas de OGM.

«Esperamos que se sigan adoptando las decisiones a nivel comunitario. No apoyamos la renacionalización de las decisiones (sobre OGM)», dijo en Bruselas el ministro francés de Agricultura, Bruno Le Maire.

Las empresas de biotecnología han advertido de que crearán una incertidumbre legal y desestabilizarán el mercado único europeo para bienes agrícolas, lo que provocaría una cascada de disputas y retos legales sobre el mercado interior.

Pero después de una década de intentar obligar a los países a que cumplen las normas comunitarias sobre las cosechas de OGM y defenderlas en las disputas comerciales internacionales, la Comisión parece decidida a permitir a los Veintisiete asumir la responsabilidad de sus propias políticas.

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