Juan «Pepe» Sánchez, base de la «Generación Dorada» y campeón olímpico, visitó la redacción de Ámbito Financiero
Juan «Pepe» Sánchez: «Nada te prepara para el posretiro. La universidad o el estudio te dan las armas para encarar el resto de tu vida. El profesionalismo te exige todo lo que podés dar, pero no te equipa para la etapa posterior».
«En mi formación me dejó mucho más la universidad que el profesionalismo. Es difícil que los chicos de hoy lo entiendan porque, si jugás bien, empezás a ganar plata de inmediato. Cuando era universitario, mis compañeros de selección -que eran todos profesionales- me pagaban las gaseosas... Nuestra generación dorada fue excepcional en el sentido de que todos nos cultivamos, nos educamos, nos preparamos para la vida después del deporte, pero no siempre es así...».
Medallista de oro en Atenas y sin duda uno de los mejores bases de la historia del básquet argentino, Juan Ignacio «Pepe» Sánchez visitó la redacción de Ámbito Financiero de camino a la cancha de Boca, para ver a Racing, su equipo preferido, y explica las razones por las que se embarcó en «Bahía Básquet», un emprendimiento que une el deporte de alto rendimiento con la profesionalización de sus estructuras y la responsabilidad social. «Pepe», con un «major» (licenciatura) en historia en la Temple University, dice que ahora está estudiando marketing deportivo para en el futuro cercano abrir una consultoría de clubes de cualquier deporte que quieran replicar su experiencia. «No somos la capital del básquet; preferimos llamarnos la ciudad del básquet; es menos controversial, sobre todo hasta que comencemos a obtener éxitos deportivos», afirma «Pepe».
El club es la fusión del tradicional Estudiantes -que hace tres años estaba fuertemente endeudado- con Bahía Básquet fundado por Sánchez y sus sponsors. «Logramos unificar a los 21 clubes bahienses que practican básquet detrás de nuestra propuesta; de hecho, en la espalda de la camiseta están los escudos de todos esos clubes», explica. A continuación, los pasajes más salientes del diálogo que mantuvo Sánchez con periodistas de este diario:
Cada una de las áreas tiene un profesional a cargo. No gastamos todo en los jugadores: el 45% de nuestro presupuesto se usa para pagarles a esos profesionales y para financiar los proyectos de responsabilidad social.
Económicamente salimos hechos; somos un revulsivo porque invertimos las prioridades. Sí; nos consultaron de varios clubes de otros deportes, pero esto de invertir más fuera de la cancha que dentro de ella es una pared difícil de cruzar.
Somos una ciudad de 300.000 habitantes con 21 clubes de básquet. En nuestra acción comunitaria entrenamos en cada uno de ellos, jugamos con los chicos, damos becas para desarrollo.
No mantenemos comedores; creemos que ésa es una tarea del Estado. Pero sí, por ejemplo, todos los acomodadores en nuestro estadio son chicos con capacidades diferentes. Tampoco queremos tener al Estado como sponsor principal, para evitar compromisos políticos: ese apoyo no puede exceder el 15% de nuestro presupuesto (hoy creo que entre el municipio y la provincia no llegamos ni a eso...)
No sólo damos básquet: también ponemos el acento en el espectáculo, y eso -sin resultados deportivos- hizo que pasáramos de 300 espectadores por partido a 2.200. La cancha se llena de familias. Eso es lo que buscamos.
El desarrollo de chicos es lo que permitirá que volvamos a tener jugadores en la NBA cuando esta generación se retire. No creo que tengamos una estrella como «Manu» Ginóbili o una selección como la olímpica. Pero estoy seguro de que tendremos jugadores en la NBA y nuestra selección seguirá en el primer nivel. No digo que vamos a repetir como campeones olímpicos, pero vamos a estar entre los diez primeros. Es muy difícil repetir una generación como la nuestra: ningún país, salvo EE.UU., lo hizo. Tenemos una liga nacional muy fuerte (Estudiantes la disputa) y ésa es la base.
Es muy difícil prepararte para el retiro. Yo debo agradecerle a mi universidad, Temple, y a mi «coach», John Chaney, que me formaron como jugador y me inculcaron valores. Es verdad; soy el único de nuestra generación que pasó por la universidad, pero todos se prepararon, leyeron, estudiaron...
El profesionalismo te saca y te exige todo lo que tenés como jugador, pero no te da las herramientas para la vida. Ahora la NBA está dando cursos para jugadores que van desde finanzas hasta educación sexual. Acá Luis Scola lo imitó (su proyecto se llama TAP) y nosotros aspiramos a hacer lo mismo.
Es muy, muy complicado retirarse. La técnica para la vida te la da la formación. Salvo unos pocos, la mayoría tiene que seguir trabajando y no puede mantener el nivel de vida que traía. Hay que generar herramientas para que esa transición sea lo más suave posible.
«Manu» es el hincha principal de nuestro proyecto, y ya anunció que cuando regrese a la Argentina se meterá en la dirigencia deportiva con este mismo paradigma.
El proyecto es perfectamente replicable; incluso en nuestra página -bahiabasket.com- hay un manual de procedimientos; se lo regalamos a quienes quieran usarlo.
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