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“La vie parisienne” de Offenbach revivirá en el Teatro del Globo
La versión de «La vie parisienne» que se estrena el sábado tiene puesta en escena de Gabriela Castro Barros (también coreógrafa) y Adriana Segal; los cantantes, músicos, técnicos y bailarines son profesionales y los coreutas, amateurs.
Periodista: ¿Cómo surgió la idea de poner en escena este título?
Adriana Segal: Cuando asumí la dirección general de la compañía, de la cual yo ya formaba parte hacía muchos años primero como coreuta y después como solista y preparadora vocal, decidí darle un nuevo rumbo y «profesionalizarla», porque tanto los integrantes de la orquesta como los solistas, los directores, los técnicos y los bailarines son profesionales, pero los 40 integrantes del coro son personas que en muchos casos nunca habían subido al escenario. También planteé que era necesario hacer un título que nos divirtiera desde el armado hasta la puesta en escena. Yo ya tenía en vista esta ópera bufa que en Francia es un título de culto pero acá era casi desconocida.
P.: ¿Cómo es generalmente el inicio del trabajo?
A.S.: La gente llega en muchos casos sin tener información previa. Para esta realización analizamos el momento histórico y lo comparamos con lo que sucedía al mismo tiempo en el resto de Europa y América incluyendo Argentina, el vestuario, los artistas que vivían en ese momento, qué inventos hubo en esa época, etcétera. El hilo conductor de la puesta es Claude Monet, que en ese tiempo estaba a la par de Offenbach, entonces toda la escenografía se basa en cuadros suyos. Los diálogos son en español pero con acento francés, lo cual logra que no nos salgamos del contexto. Otro aspecto importante es que tanto la iluminación como la escenografía fueron pensadas a pedido mío con los elementos técnicos de 1866, sin los recursos actuales, porque queremos recrear ese clima.
P.: ¿Qué desafío implica para un coreógrafo trabajar con coreutas no profesionales?
Gabriela Castro Barros: Me resultó mucho más interesante y más rico que trabajar con bailarines, a los que ya conozco y a los que uno les marca dos piruetas y ya está. Muchos no tenían idea de qué era lo que íbamos a hacer. Me interesó también eso de sacar la ópera de la élite y llevarla al alcance de todo el mundo, por algo estamos haciendo Offenbach y no Wagner.
A.S.: De todas maneras, en puestas anteriores de esta compañía, de títulos del gran repertorio lírico, buscamos que el público estuviera involucrado de alguna manera y jugar con todo el espacio del teatro, no sólo el escenario. Y aquí estamos abriendo al público de la ópera, el teatro y la comedia musical, del cual la opereta es un antecedente. Esta obra me fascinó especialmente desde el aspecto musical, porque como se diría en otro contexto, son todos «hits», no tiene cosas feas, y sobre todo tiene mucho humor.
G.C.B.: Offenbach fue defenestrado por los autores de élite como se defenestra todo lo que tiene que ver con el humor, la sátira, que es el humor que ha perdido la paciencia, porque a través de la sátira es posible decir cosas que de otra manera no.
Entrevista de Margarita Pollini


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