21 de marzo 2011 - 00:00

La violencia ganó por goleada

Los hinchas de San Lorenzo rompen los paneles del alambre con una improvisada barreta para suspender el partido, mientras los bomberos repelen con chorros de agua a los más exaltados. Una tarde de furia en Liniers.
Los hinchas de San Lorenzo rompen los paneles del alambre con una improvisada barreta para suspender el partido, mientras los bomberos repelen con chorros de agua a los más exaltados. Una tarde de furia en Liniers.
Otra vez la violencia le ganó al fútbol, otra vez tenemos que lamentar un muerto, que el tiempo dirá si lo mató la Policía a palos, si murió de un paro cardíaco o lo pateó un caballo de la Guardia de Infantería, según las tres versiones que circularon ayer después del partido frustrado entre San Lorenzo y Vélez.

Lo cierto es que Ramón Aramayo, de 40 años, falleció, en principio, por politraumatismos, según lo informado por Alfredo Crescenti, el titular del SAME, y el fútbol se cobra a su víctima 183, desde aquella primera en 1939, y parece un problema sin solución.

Fuentes policiales le explicaron a la agencia Télam que Aramayo «integraba un grupo de alrededor de 160 hinchas de San Lorenzo que, en la calle Barragán al 200, derrumbó un vallado de seguridad y agredió a algunos efectivos que estaban en dos patrulleros. En ese marco se produjo el deceso de este hombre. Hubo entre dos y cuatro policías heridos y al menos nueve personas detenidas».

«En el hospital Vélez Sarsfield hay tres personas heridas, en el Santojanni dos más y en el Álvarez, otros dos. También recibimos a un policía herido en el Vélez Sarsfield y otros dos efectivos fueron trasladados al Churruca. Todos están fuera de peligro», informó el titular del SAME, Alfredo Crescenti.

El choque entre los hinchas de San Lorenzo y los efectivos policiales que intervenían en el operativo de seguridad (de las comisarías 44, 15 y 17) dejó también otros diez heridos leves.

Lo que nadie había podido confirmar aún era la verdadera causa de la muerte de Aramayo: la versión policial apuntaba a un infarto, después de negarse al cacheo, y otras hablaban de una coz de un caballo de la Infantería, que le pegó en la cabeza.

La causa por la muerte de Aramayo quedó a cargo de la Fiscalía número 26, a cargo del doctor Patricio Lugones, con secretaría del doctor Costa.

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