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Lapacó: “Dejé todo por hacer este viaje”
Claudia Lapacó en un ensayo del clásico de Eugene O’Neill «Viaje de un largo día hacia la noche», que dirige Villanueva Cosse.
Periodista: ¿Qué destacaría de su personaje?
Claudia Lapacó: Es tan incomprendida y está tan sola... Se casó con el hombre equivocado, un actor del que se enamoró a primera vista sin saber que era alcohólico. Justo ella, que venía de una familia acomodada y soñaba con ser monja o concertista de piano. La acción transcurre en 1912 y Villanueva adaptó y aggiornó ligeramente la obra con muy buen criterio. Hizo bastantes cortes, pero no se notan. Aún así la pieza dura dos horas diez aproximadamente.
P.: James, el esposo de Mary, es un intérprete de talento que terminó encasillado en el mismo papel.
C.L.: Es una lástima porque él podría haber sido un gran actor shakespeariano, pero ya desde su juventud optó por el teatro meramente comercial para ganar dinero.
P.: Hoy ocurre lo mismo con muchos actores...
C.L.: Sí, cuando se habla de los ricos y famosos, cosa que me pone de la nuca. ¿Desde cuando un actor tiene que ser rico y famoso y exhibir sus propiedades? Lo importante es su arte y su compromiso con lo que hace. Si además gana dinero con su profesión mejor para él. Pero ésa no debe ser la meta.
P.: ¿Abandonó la gira de «Las mil y una noches» para protagonizar esta obra en el Regio?
C.L.: Sí. Yo estaba contentísima con la gira, pero cuando me ofrecieron esto ¡cómo iba a decir que no! Aproveché que en junio estuvimos parados por el mundial para hablar con Angel Mahler. Por suerte entendió que yo no podía rechazar este papel. Igual, sé que ellos no me necesitan, siguen adelante con otro reemplazo. De hecho no pararon ni un día. Por otro lado, para mí es maravilloso trabajar en el Complejo Teatral de Buenos Aires, porque da la posibilidad de hacer obras que por ahí no se hagan nunca en el circuito comercial. Es la tercera vez que trabajo en el Regio. Allí hice «El zoo de cristal» de Tennessee Williams y «La profesión de la Señora Warren» de George Bernard Shaw y tuvimos tan buena repercusión de público que nos llevaron al Teatro Presidente Alvear. Espero que esta vez el éxito se repita.
P.: Este año tuvo un gran lucimiento en la película «Lengua materna» en donde interpreta a una madre muy comprensiva que descubre tardíamente que su hija es lesbiana. ¿Va a volver a la televisión con algún otro papel materno?
C.L.: Yo no hago tanta TV. Lo último que hice fue «El capo» que duró 28 capítulos y de eso hace más de dos años. Estoy mucho más en el teatro.
P.: Lo sé. En los últimos años no ha parado de trabajar. Por ejemplo en «Días contados» de Oscar Martínez donde encarnó a otra madre de antología que se robó la obra. ¿Usted dijo en una nota que estaba cansada de hacer madres buenas?
C.L.: Fue en la época de «Resistiré». Yo veía que todo los otros papeles tenían tanto jugo para sacar y el mío era pura bondad y nada más. La gente me decía por la calle «yo quiero tener una madre como usted» pero para mí a ese personaje le faltaban dobleces. Y yo adoro los riesgos. Busco deliberadamente los lugares incómodos para crecer como actriz. Esta profesión es un aprendizaje constante.
P.: Sus dos hijos son abogados ¿Qué opinan del oficio de actor?
C.L.: Yo no sé si han podido entender mi profesión, tampoco les gusta demasiado verme actuar, sobre todo el mayor. El menor generalmente viene a ver mis espectáculos con su mujer y si a los dos les gusta mucho, vuelven con amigos. Pero en general no quieren ver teatro. No sé si es porque su padre (Rodolfo Bebán) también es actor... La verdad es que no lo sé. A veces me preguntan cómo me va con los ensayos porque saben que ésa es una etapa muy difícil para mí
P.: ¿A qué se refiere?
C.L.: Le doy un ejemplo. En junio cumplí 70 años. Es un número importante y además me siento en la plenitud de mi carrera profesional. Pero no quise festejar ni ver a mis hijos y claro a ellos no les gustó nada mi decisión. «¿Qué te pasa vieja?». Finalmente pudieron entender que si yo todavía no me sé la letra y no tengo resuelto mi personaje no me puedo permitir estar con gente. Ellos ya me conocen.
P.: ¿No es demasiado espartana?
C.L.: No. Yo disfruto mucho de la actuación. Mi aislamiento no se debía a un autocastigo disciplinario. Es que no tenía la cabeza libre. Me tenía que concentrar. Recién hace quince días volví a ir a fiestas y a reuniones familiares. Por eso siempre digo que tuve suerte de que en mi juventud me tocaran cosas más livianas, modelo, vedette, damita joven, porque si ahora tuviera que criar chicos, atender a un marido y llevar adelante una casa... No sé cómo haría. Yo ahora puedo resolver mejor cada trabajo gracias a mi soledad.
Entrevista de Patricia Espinosa


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