21 de enero 2016 - 00:23

Larga campaña de verano por tres sillas en Magistratura porteña

• ELECCIÓN CANDENTE POR TRASPASO DE JUSTICIA A LA CAPITAL.
• INICIAN BÚSQUEDA DE AVALES.
• INFLUENCIAS.

Daniel Angelici y Jorge Enríquez
Daniel Angelici y Jorge Enríquez
El Consejo de la Magistratura porteño será el escenario de la primera elección de jueces del año. Hay tres lugares en juego en un organismo que tendrá un rol crucial por el traspaso de la Justicia nacional de la Capital hacia la órbita porteña que lleva adelante el PRO.

De supervisar los dos fueros que actualmente existen en la Ciudad -Contravencional penal y Contencioso Administrativo- este organismo pasará a tener injerencia sobre un fuero penal más amplio al cual se sumarán los tribunales dedicados a lo Civil, lo Laboral y lo Comercial.

El boquense Daniel Angelici ejerce actualmente una injerencia absoluta sobre el organismo. El titular de la Magistratura votado en diciembre con la mayoría del macrismo, Enzo Pagani fue legislador porteño y colaborador de Angelici en Boca.

Entre los jueces porteños predomina la idea de avanzar sobre la Magistratura.

La votación será en abril, pero la feria de verano no detuvo los contactos para armar listas y buscar avales. Entre los magistrados persiste la idea de que el crecimiento poblacional de la Justicia de la Capital amerita que ahora obtengan un mayor protagonismo.

El armado de los tickets que irán a la elección debe configurarse con un hombre y una mujer y con un representante de cada fuero. El padrón total es de 172 voluntades.

El armado que se organizó con mayor velocidad fue el que protagonizan los jueces Marcelo Vázquez y Fernando Lima. Este grupo tiene el guiño del ministro Germán Garavano y podría estructurar una lista encabezada por Vázquez (que además es conocedor de la política del club San Lorenzo) y secundado por la jueza en lo contencioso Lidia Lago. Ambos son jueces que siempre se han manifestado a favor del traspaso de la Justicia a la Capital.

Otra liga casi segura es la que organizan los jueces en lo contencioso Gabriela Zangaro y Darío Reynoso. La fórmula sería entre este último y la jueza penal Graciela Dalmas que es la esposa del radical Rafael Pascual, hombre fuerte en Parque Patricios. Justamente en este grupo tiene una fuerte impronta el radicalismo porteño que también busca acceder al Consejo con un perfil no tan cercano al PRO.

El tercer espacio es el que por estos días intenta organizar el ministro de Justicia porteño Martín Ocampo, que tiene la misión otorgada por Angelici de presentar una lista por ahora de contenido incierto.

De haber tres listas, una quedará afuera ya que sólo ingresan quienes ocupen el primer lugar en el escrutinio (dos lugares) y el segundo (un lugar). En el actual período no existió demasiado debate porque directamente los jueces porteños presentaron una lista de unidad. No debería descartarse que esto vuelva a suceder.

En los últimos años los magistrados que han cumplido funciones en la Magistratura se han caracterizado por una baja predisposición a las cuestiones centrales y una permanente defensa de ciertos beneficios adquiridos lo cual los transformaba en actores de reparto.

La lógica que domina la próxima cita electoral es diametralmente opuesta lo cual comenzará a evidenciarse a partir de la segunda quincena de febrero cuando se escuchen diferentes planteos e ideas sobre un tema que será de alcance nacional como es el traspaso de los juzgados a la Capital.

Al igual que en el caso de la Policía ese traspaso tienen que avalarlo la Legislatura porteña y también el Congreso donde el verdadero desafío estará en el Senado especialmente para dilucidar si a los gobernadores del peronismo les entusiasma el traspaso con fondos incluidos. En las últimas horas se han escuchado diversas críticas sobre el centralismo que desarrolla el Gobierno en materia de administración de recursos económicos.

Entre los jueces nacionales que pasarán a la Capital se escuchan diversos planteos, desde cuestiones de ego como cierto malestar ante la idea de pasar a ser jueces locales hasta ribetes netamente políticos como la idea de depender de la Magistratura porteña que controla Angelici y donde hacen falta siete votos para remover o sancionar magistrados.

Estos asuntos aparecen en la actualidad, de forma solapada, tanto en los encuentros que organizó sobre fin de año Garavano como también en el road-show que han emprendido desde la órbita porteña tanto Ocampo como el subsecretario de Justicia Jorge Enríquez.

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