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“Las cordobesas contamos cosas comunes a todos”
Viviana Rivero reconoce que la lee una mayoría de mujeres: “En una presentación de mi libro en Córdoba hice levantar la mano y el setenta por ciento eran mujeres. En Buenos Aires, hice lo mismo y levantó la mano el noventa por ciento”.
Periodista: Usted llega en la historia de "La dama de noche" a 1936, que es casi el borde donde comienza a cambiar definitivamente la situación de la mujer, y por tanto, lentamente, la forma de ver el amor.
Viviana Rivero: En realidad, parto de 1903, en Italia, en Florencia, para dar profundidad a los sucesos que ocurrirán más tarde. Ésa fue una época que aún mantenía los trazos típicos del romance del siglo anterior. Cuando escribí "Lo que no se dice", que contaba un romance en el momento actual, las conductas fueron distintas, la escenas de sexo diferentes, porque es una época marcadamente distinta. Lo que tiene de mágico la novela histórica es que permite juguetear con los tintes narrativos que tenía el amor en el pasado, obviamente en ciertos sectores de la sociedad, dentro de un modelo que fundamentalmente había establecido la novela anglosajona del siglo XIX.
P.: ¿Cómo aparece en usted la historia de esta novela?
V.R.: En mis libros siempre surge primero el tema, que tiene la fuerza de una imagen. Después elijo la época, luego los personajes y la historia que voy a contar, y más tarde los esbozos de la trama. El tema es como un lineamiento. "La dama de noche" se llama así por la flor que lleva ese nombre, y que condensa un núcleo narrativo. Una muchacha de 20 años, pintora, una noche de verano en Florencia, tiene que tomar un decisión porque está enamorada de una hombre de 46 años; pensemos que eso ocurre a comienzos del siglo XX. La sociedad critica los que está sucediendo, la relación que mantienen. Entonces abre la ventana del convento donde la han criado las monjas, y de pronto ve frente a ella una flor, una dama de noche, una flor que florece una vez al año y sólo por unas horas, de ocho de la noche a ocho de la mañana. Esa flor concentra al decisión de Gina, ya no le importa cuando va a durar la relación con Camilo, ni el qué dirán, ni nada. De esas ideas surgen la época, el lugar, donde ese hecho resulta verosímil. Luego algo de los personajes me llevarán a Buenos Aires, y allí aparece Juan Bautista Fernán, que es criado en la Argentina por todo lo que se desencadena en la historia.
P.: Que es una segunda historia de amores controversiales pero, esta vez, mezclados con oposiciones políticas, los hechos históricos de la crisis de los años treinta.
V.R.: Cuento dos historias entrelazadas. La de Gina y Camilo, y la del hijo de ellos, Juan Bautista Fernán con Abril Argañaraz, donde se repite la historia de los padres, y en este caso él será el que deba plantearse la relación, porque hay un conflicto de Montescos y Capuletos. Juan Bautista es abogado de un grupo de pequeños hacendados y se enfrenta con Héctor Argañaraz, hombre fuerte de la oligarquía ganadera. Eso se da en los años treinta, en la época que el tucumano nacionalista José Luis Torres bautizó como "la década Infame". De lo mucho que investigué sobre ese tiempo, me importaron especialmente para el personaje de Juan Bautista algunos libros de Torres como "La patria y su destino", "La década infame" y "Algunas maneras de vender la patria". Fue por entonces cuando se denunciaron negociados con la venta de la carne, y el trato preferencial a los frigoríficos ingleses frente a los pequeños productores. Me costó respirar el clima de esa etapa argentina. Se venía de una gran crisis, el golpe de Estado a Yrigoyen, en las calles había pobreza, desaliento, resignación. Y en medio de eso aparecen paladines de la verdad, como Lisandro de la Torre. Esos personajes que luchaban contra la corrupción, me dieron elementos para que Juan Bautista Fernán se volviera verosímil, podría haber sido uno más junto a ellos.
P.: ¿Por qué La mayoría de las novelas que mezclan novela romántica con narrativa histórica salen de escritoras cordobesas como Cristina Bajo, Florencia Bonelli, por citar a dos famosas?
V.R.: Córdoba es tradicional, a cada paso se respira historia. En muchas charlas la gente se remonta al pasado, a la propia historia, a los recuerdos. Esta presenta el pasado de una forma activa. Por otra parte el cordobés consume mucha literatura, le gusta más la narrativa que otro tipo de libros. Y bueno, damos a luz lo que consumimos. Algo interesante en las escritoras cordobesas es que son todas profesionales, que no venimos de la literatura. Así como Cristina Bajo fue maestra, Florencia Bonelli contadora, y yo soy abogada, hay la que es, por ejemplo, psicóloga. Ha sido un boom que hicieron crecer los lectores. Nicol Wit, mi representante en el exterior, me dijo que mis libros iban a andar bien en Alemania, en Italia, porque las lectoras se iban a identificar con las protagonistas más allá del escenario donde ocurren los hechos. Nuevamente, es aquello de cuenta Córdoba y contarás el mundo. Las escritoras románticas cordobesas parece que contamos cosas que son comunes a todos.
P.: En su novela no sólo hay investigación histórica sino que hasta investigó temas médicos.
V.R.: No quiero que el lector se encuentre con algo que le haga ruido, que se diga esto no puede ser. Si está leyendo una médica que diga sí, así es. Y si lo lee una pintora que ocurra lo mismo. Se trata de escribir para que la lectura no tenga otras lomadas, baches y sobresaltos que los de los conflictos de las pasiones contadas. Por eso investigo, pregunto, consulto. Para saber cómo una mujer se hacía abogada en 1935, para dar un caso, no paré hasta que tuve todos los datos para que lo que contaba tuviera rigor histórico, y para eso tuve que ir a las fuentes, porque hay cosas que no salen por Internet, y hay que moverse. No sea que una lectora empiece a decir que digo cosas equivocadas, no se olvide que soy abogada.
P.: Usted habla de lectoras, ¿la mayoría de sus seguidoras son mujeres?
V.R.: En una presentación en Córdoba hice levantar la mano, el setenta por ciento eran mujeres. Es decir que había un treinta por ciento de hombres. En una presentación en Buenos Aires hice lo mismo. El noventa por ciento eran mujeres. Bueno, las mujeres somos muy lectoras. Pero los hombres también leen muy variado, y si se le da una novela interesante no se quedan afuera, no dejan de leer más allá del género en que se la clasifique.
P.: Y ahora, ¿en qué está?
V.R.: "La dama de noche" es una novela que fue concebida como un dúo, que será una especie de continuación de éste, pero que tendrá una absoluta independencia. Habrá una continuidad de los personajes, pero la historia llegará a nuestro tiempo. Serán los descendientes en la Italia y la Argentina actual. En "La dama de noche" puse un píe en Italia, que es una deuda que tenía con mi abuelo italiano, y de las cosas que contaba. Si todo va bien, el año que viene aparecerán traducciones de mis libros al alemán, al francés y al italiano. Y se hará una miniserie, en coproducción argentino-española, con uno de mis libros.
Entrevista de Máximo Soto


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