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Las empresas salen a buscar fondos
Uno de los casos más claros de este comportamiento es YPF. La petrolera había realizado un «non deal» road show a fines de septiembre. La intención no era finalizar con una colocación, pero sí presentar la empresa ante inversores extranjeros en Londres y en Nueva York para efectuar un futuro lanzamiento. Los bancos colocadores estimaban que podían conseguir entre u$s 200 y u$s 300 millones a cinco años a una tasa no mayor al 8%. Pero todo quedó en la nada luego de los anuncios de pesificación del Chaco y ahora el fallo de la Justicia norteamericana que obliga a la Argentina pagarles a fondos buitre.
Clausurada la ventanilla internacional, la alternativa para la nacionalizada YPF ahora es financiarse exclusivamente en el mercado local. Esta semana saldrá a buscar hasta $ 750 millones. Se estima, sin embargo, que por lo menos el 60% de la colocación terminará exclusivamente en manos de la ANSES. Los problemas para colocar deuda en el mercado internacional coinciden con la gran abundancia de liquidez local por las restricciones cambiarias. Como está prohibido atesorar dólares y las empresas no pueden girar dividendos al exterior, la consecuencia es un fuerte crecimiento en la cantidad de pesos en el mercado interno, a tal punto que los plazos fijos acumulan una suba de nada menos que el 52% en términos interanuales.
Molinos es uno de los casos más claros de emisiones efectuadas por el sector corporativo para aprovechar la gran cantidad de pesos que circulan en el mercado local. El viernes a última hora anunció que finalizó la colocación de tres series de Obligaciones Negociables por $ 400 millones.
El dato más relevante fue la baja tasa de una ON emitida bajo la modalidad «dollar linked», que se ubicó apenas en el 4,99% anual a dos años. La última colocación de este tipo había sido la semana anterior de la Ciudad de Buenos Aires, que pagó el 7,95% anual por un plazo incluso levemente menor. Demuestra, en realidad, que la expectativa que tienen los inversores de suba del dólar oficial está aumentando aceleradamente. Por lo tanto, ya no requieren tasas tan elevadas. Como para el año que viene se está hablando de una tasa de devaluación que estaría entre el 16% y el 18%, una sobretasa del 5% estaría arrojando un rendimiento anual no inferior al 21%. Además, como Molinos es exportadora, tiene sentido que al menos parte del financiamiento lo busque atándose a la evolución del tipo de cambio oficial.
Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) es otra de las compañías que decidieron salir a buscar financiamiento en el mercado local. Así lo anunció a fines de la semana pasada. Lo hará a través de la colocación de ON por hasta $ 200 millones.
También hay varios bancos que salieron al mercado para extender el plazo de su fondeo.


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