6 de enero 2011 - 00:00

Las farmacias, en guerra por los descuentos

¿Farmacias sin descuentos? En un nuevo capítulo del enfrentamiento casi histórico de los farmacéuticos contra las empresas de medicina privada, los comerciantes decidieron ayer dejar de aplicar los descuentos sobre los medicamentos que les venden a los afiliados a las prepagas.

La medida, si antes no se llega a un acuerdo entre las partes, comenzará a aplicarse a partir del sábado 15 y regirá para todos los establecimientos de la Capital Federal y gran parte de los radicados en el Gran Buenos Aires. Totalizan unas 4.000 bocas de venta. En un principio se habló de que la medida regiría a partir del miércoles, pero en diálogo con este diario Rodolfo Barrero, presidente de la Cámara Argentina de Farmacias, lo desmintió. El cambio de fecha se habría producido sobre la marcha porque ambas partes eligieron darse un par de días más para tratar de cerrar una negociación que está en marcha desde hace varios meses.

Razones

Los farmacéuticos aducen que están en una suerte de «abrazo del oso» por varias razones: 

  • las droguerías y los laboratorios les entregan la mercadería a condición de que la paguen a un plazo de entre 14 y 21 días; 

  • ellos se la venden a los afiliados a las prepagas con un descuento del 40% sobre el valor de lista, pero las empresas sólo les devuelven 15 de esos 40 puntos; el restante 25% es absorbido por las farmacias; 

  • además, aseguran, las prepagas les abonan ese 15% recién a los 60 días, y hay casos en que ese plazo se prolonga a 90 días; el costo financiero entre el pago a las droguerías (a 14 días) y el cobro a las prepagas (60) lo asumen las farmacias.

    La aspiración de máxima de los farmacéuticos, según pudo recabar este diario, sería recortar ese 25% a un 15%, aun cuando esta recuperación se produzca en un lapso de hasta tres años. Desde ya, la diferencia entre un porcentaje y otro la pagarán los consumidores.

    ¿Cuál es la base para esa reducción? Explica Barrero: «Al PAMI le hacemos el 25% y absorbemos el 13,5%; nos parece razonable que los clientes de medicina privada gocen de un descuento similar al de los jubilados».

    Desde el otro lado responden que sin estos descuentos las farmacias no tendrían clientes y que, además, los márgenes de rentabilidad de los comerciantes son lo suficientemente altos como para hacer frente sin problemas a esas bonificaciones. Agregan fuentes de las prepagas que en muchos casos los remedios recetados por sus médicos funcionan como un «ancla», dado que sus afiliados terminan comprando en la farmacia que les hace descuento (además de las medicinas recetadas) ítems de venta libre (algodón, aspirinas, antiácidos, etc.) y otros «no farmacéuticos» que son los que les dejan mayores márgenes a los comerciantes. Los «no farmacéuticos» en la actualidad -y dadas las características que han asumido muchos comercios del ramo- van desde golosinas y bebidas gaseosas hasta pelotas de tenis y artículos de librería.

    El tema está lejos de estar cerrado: el martes de la semana próxima está prevista una reunión entre el sector farmacias y la CIMARA, la cámara que agrupa a las empresas de medicina privada y que es presidida por Jorge Aufiero (accionista principal de Medicus).
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