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Las ventas de Pascuas cayeron más del 20%
A condición de que no se mencionen su nombre ni su empresa, los empresarios más fuertes de esas tres industrias admitieron «off the record» que las Pascuas 2009 se parecen peligrosamente a las de 2002, la primera post caída de la convertibilidad.
«La decisión de cuánto se fabrica o se importa para Pascuas se toma en setiembre, octubre... Y ya en ese momento todas las empresas del sector presupuestamos una caída de entre el 15% y el 20%. La verdadera dimensión de la crisis, sin embargo, se conocerá recién cuando recibamos la devolución de los productos no vendidos», dice a este diario un fuerte empresario alimentario.
¿Qué se hace con el chocolate en forma de huevos o conejos que no se vendió y llega de regreso de las góndolas? «No; no se puede reciclar en otro producto. Por lo general se lo dona a entidades benéficas, comedores populares, parroquias...», dice otro empresario de la misma industria. En este sentido, recuerda que este año «la Navidad fue sencillamente espantosa en ventas y los pandulces, turrones y otros alimentos estacionales que se donaron fueron tantos que la capacidad de almacenamiento y distribución del Banco de Alimentos colapsó».
Por eso en muchas góndolas y confiterías ya se advierten «liquidaciones» de huevos de Pascua: es posible comprar tres huevos al precio de dos, lo que de hecho implica un descuento del 30% sobre el valor original; lo mismo sucederá la semana próxima con las roscas de Pascua: la cadena Delicity -ya es un clásico- ofrece dos pandulces al precio de uno pasadas las Navidades, y sin dudas hará lo propio con el sobrante de roscas que queden en sus locales tras el Domingo de Pascuas. Los supermercados (dos grandes cadenas consultadas) también eligen el «off the record» para admitir que «las ventas de Pascuas vienen tan mal como las de Navidad: un 25% abajo en cantidad que el año pasado», y explican su reticencia a hablar públicamente en el temor a un llamado (con todo lo que eso implica) del secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
En lo que hace a las bebidas, las cervezas «mainstream» (la Quilmes Cristal, la Budweiser, la Brahma) están vendiéndose hasta un 10% menos que en marzo del año pasado, pero las marcas «premium» (Stella Artois, Patagonia, Heineken, Corona, etc.) registran descensos de hasta 20% en relación a marzo de 2008. La diferencia de precio entre ambos segmentos es del 15% al 20%, por lo que hoy muchos se conforman con una «común»,
«Si bien el consumo de alimentos y bebidas es más inelástico que otros rubros, lo cierto es que los clientes están ajustando sus compras. La caída se nota mucho en el canal gastronómico: si la gente sale menos a comer afuera o a tomar algo con los amigos, ese consumo no se reemplaza con nada», dice una alta fuente de la industria cervecera. «Y eso está pasando».
En la Argentina se consumen unos 13 millones de hectolitros por año, lo que da un consumo anual per cápita de 40 litros. La cifra empalidece frente a la de República Checa (160 litros/habitante/año), pero también ante la de vecinos regionales como Brasil (60 litros) o México (80 l). Más cerca de los checos se ubican los alemanes (120 l), los británicos (100 l) y los estadounidenses (90 l).
Las gaseosas también están viviendo un «déjà vu» de lo sucedido en 2002: la caída del 10% en las ventas de las primeras marcas se debe en buena medida a que los consumidores de menores recursos han vuelto a volcarse a las segundas y terceras marcas que se venden en los supermercados, pero sobre todo en los pequeños autoservicios y almacenes de barrio.


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