21 de julio 2011 - 00:00

Las voces, lo mejor del “Simón”

«Simón Boccanegra» en el Colón: la régie de Condemi fue discutida, y los tiempos orquestales tendieron a ser rápidos. Los cantantes fueron los más destacados.
«Simón Boccanegra» en el Colón: la régie de Condemi fue discutida, y los tiempos orquestales tendieron a ser rápidos. Los cantantes fueron los más destacados.
Basada en un drama de Antonio García Gutiérrez, el mismo autor de la pieza que dio sustento a «Il trovatore»), «Simón Boccanegra» es una ópera que presenta características similares en cuanto a su dramaturgia y muchos otros puntos en común con aquella, que sin embargo es enormemente más popular. La versión primitiva, con libreto de Francesco Maria Piave y Giuseppe Montanelli, fue estrenada en Venecia en 1857, pero ya sobre el final de su carrera Verdi y su genial libretista Arrigo Boito revisaron la ópera; así es como en 1881 se dio a conocer en su forma definitiva.

Verdi pobló las páginas de este drama -que evoca la figura del primer dogo de Génova, su complejo entorno político y sus luchas internas y externas- no sólo de arias y dúos maravillosos, sino de una gran sutileza instrumental (son notables sus efectos tímbricos en especial en momentos en que el texto habla del mar). Pero la riqueza del discurso musical no siempre logra remontar lo escénico, y es ahí donde entra en juego la habilidad del regista para contrarrestar ese estatismo.

En su primer trabajo para el Colón (que dividió las opiniones del público), el argentino José María Condemi brindó un planteo a priori interesante: a excepción del prólogo, cuya acción transcurre 25 años antes del resto, todo se desarrolla en una monumental escenografía -obra de Cameron Anderson- que representa el esqueleto de un barco en ruinas, evocación del poderío marítimo en decadencia. Pero los resultados no fueron óptimos, en especial debido a una marcación actoral que no eludió los lugares comunes de la ópera y con algunos toques de excesiva literalidad. Por su parte se destacó la sutileza en la iluminación de Rodolfo Traferri.

Con una tendencia a los «tempi» rápidos que por momentos generaron tensión entre los cantantes y el foso, Stefano Ranzani condujo con mano firme y su ya probada autoridad a la Orquesta Estable, de muy buen desempeño. En los dos papeles principales, Roberto Frontali y Ángela Marambio descollaron en el elenco: ambos cantantes poseen voces de importante caudal y la inteligencia y sensibilidad necesaria para dominarlas, así como un conocimiento del estilo verdiano. Gustavo López Manzitti, quien debe hacerse cargo de todas las funciones por enfermedad del tenor invitado, salió airoso como Gabriele Adorno, mientras que Fabián Veloz dio un paso más en su carrera encarnando a Paolo Albiani. Muy por debajo de las expectativas se ubicó el ruso Konstantin Gorny como Jacopo Fiesco: su canto discutiblemente «portato» y el escaso sustento de sus graves no alcanzaron para apuntalar al personaje. Gran tarea desempeñó el Coro Estable preparado por Peter Burian.

«Simón Boccanegra». Música: G. Verdi. Libreto: F. M. Piave y G. Montanelli revisado por A. Boito. Coro y Orquesta del Teatro Colón. Puesta en escena: J. M. Condemi. Dirección musical: S. Ranzani (Teatro Colón, 19 de julio).

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