17 de octubre 2011 - 00:00

Le agradecen a Hamás, que sienta antecedente

Deeb, padre del palestino encarcelado Yusef Abu Adi, muestra una foto de su hijo en su casa cerca de Ramala. Es uno de los 1.027 palestinos que serán intercambiados por el soldado Guilad Shalit.
Deeb, padre del palestino encarcelado Yusef Abu Adi, muestra una foto de su hijo en su casa cerca de Ramala. Es uno de los 1.027 palestinos que serán intercambiados por el soldado Guilad Shalit.
Ramala y Gaza - En decenas de pueblos y ciudades palestinas miles de personas limpian, decoran casas y calles y cocinan manjares tradicionales para recibir a los 477 presos que saldrán de las cárceles israelíes a cambio de la liberación del soldado Guilad Shalit.

Fayez Muslamani no cabe en su cuerpo de alegría; su marido, Aali Muslamani, que cumple sentencia en la cárcel desde hace 26 años, será uno de los liberados.

Fotos en blanco y negro de su marido, banderas palestinas y del movimiento nacionalista Al Fatah adornan su casa en Ram (Jerusalén Este), cuyos doce ocupantes están sumidos en una febril actividad desde que recibieron la buena noticia hace tres días.

Las mujeres de la casa cocinan dulces y elaborados platos típicos palestinos para recibir al tanto tiempo ausente.

«Mi marido ha estado encerrado desde 1986. Estoy extremadamente emocionada», explica Fayez, antes de asegurar que la reciente alegría «se mezcla también con tristeza» por todo lo perdido.

Volver a vivir

«Tenemos cinco hijos y cuando lo encarcelaron, el mayor tenía cuatro años y el menor dos meses. No pudo criarlos y tiene diez nietos a los que no conoce. Tampoco pudo despedirse de sus padres antes de que murieran ni estar en las bodas de sus hijos», se lamenta, aunque en seguida le cambia el rostro al decir que «ahora tendrá la oportunidad de volver a vivir su vida».

A esta mujer, de 52 años y que se compró un hermoso vestido con los tradicionales bordados rojos para recibir a su hombre, no se le escapa a quién le debe el júbilo que llena estos días.

«Estamos muy agradecidos a los hermanos Hamás por no pensar sólo en los suyos y sacar también a los de Al Fatah. Este intercambio de presos es la mejor muestra de la unidad nacional. Mi esposo tenía más de cien años de condena. Es un milagro que lo hayan logrado traer a casa», dice Fayez, que señala que ésta es la primera vez que salen en un canje residentes de Jerusalén Este.

Fayez considera «prioritario liberar a todos los prisioneros».

«Algún día recuperaremos nuestra tierra y se solucionará la situación política, pero los prisioneros tienen una vida corta, deben volver a casa cuanto antes», afirma.

En la localidad de Kovar, al norte de Ramala, Hanan Barguti tiene una doble alegría: espera impaciente a su hermano Nael y su primo y cuñado Fahim, que verán la luz después de 34 años entre rejas por haber matado a un colono judío en 1976.

«Espero que cada día capturen a un solado para que todos nuestros presos salgan. Nael y Fahim saldrán, pero quedarán otros 5.000 presos palestinos en cárceles israelíes. La única forma de vencer a Israel es a través de la resistencia y la fuerza. Hemos negociado durante 20 años y no ha servido para nada», declara.

Recibimiento

Los vecinos de Kovar encalan las paredes de sus casas para recibir a los dos primos, de 57 años, y preparan banderas palestinas y de Hamás para la ocasión porque, como asegura Hanan, «Esto se lo debemos a Hamás. Si no fuese por ellos, ningún preso habría salido libre».

Ya hace planes para el futuro: «Nael está soltero y esperamos encontrarle una buena mujer. Fahim tiene hijos, uno de ellos encarcelado, y una mujer que le espera hace tres décadas».

En la Franja de Gaza, la septuagenaria Um Rafat al Aruki agarra con fuerza el retrato de su hijo, al que no ha visto en los últimos dieciocho años, y asegura que no fue capaz de dormir desde que se conoció el acuerdo.

Tras ver el noticiero, decenas de vecinos y familiares corrieron a su casa para felicitarla y desearle que su hijo estuviera entre los liberados. Su mayor preocupación en los últimos años era morir sin volver a verlo.

Agencia EFE

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