9 de octubre 2015 - 00:00

Ley de Deportes, cambio de época en el Congreso

Ayer a la madrugada en la Cámara de Diputados, pasadas las 3 de la mañana, comenzó a hacerse tangible un cambio de época en el peronismo: la agrupación ultra-K La Cámpora sudó frío para lograr que avance el proyecto de nueva Ley de Deportes que crea otras dependencias del Estado con un esquema de financiamiento que quedó a la deriva. La oposición se negaba a viva voz a votar el proyecto del santacruceño Mauricio Gómez Bull, y la mayoría de los diputados del Frente para la Victoria no estaban en sus bancas para defenderlo. Presidía la sesión la santiagueña Norma Abdala de Matarazzo, ante la ausencia circunstancial de Julián Domínguez, y el debate de esta iniciativa estuvo a punto de caer por falta de quórum a partir de las ausencias de legisladores en el recinto. Una osadía sin precedentes parlamentarios en los últimos doce años de kirchnerismo, tratándose de un proyecto de ley impulsado por La Cámpora, la agrupación de jóvenes que lidera Máximo Kirchner.

Cuando Abdala de Matarazzo ya estaba lista para levantar la sesión, ya que la bancada UCR se negaba a votar el esquema original de financiamiento y los diputados del Frente para la Victoria escaseaban en sus bancas, apareció la disciplina ordenadora de Teresa García. La secretaria del bloque comenzó a arrear a viva voz y por teléfono celular, ya en horas de la madrugada, a los diputados del FpV que pululaban por los pasillos, tomaban café en las inmediaciones y guardaban energías para votar la prórroga de la emergencia económica y de impuestos al cheque y al débito. El radical Ricardo Buryaile hacía fuerza para que el proyecto que instaura un Instituto Nacional del Deporte, en reemplazo de la actual Secretaría de Deporte, volviera a comisión. Sin embargo, en pleno recinto, se modificó la fuente de financiación de esta iniciativa que planteaba en su versión constitutiva una carga fiscal al tabaco (1,5 por ciento de la venta de cigarrillos), al alcohol y las bebidas gaseosas (0,45 centavos sobre el precio total de venta al público de cada recipiente de bebidas alcohólicas, analcohólicas y energizantes).

La UCR, el PRO de Federico Pinedo, el Frente Renovador de Alberto Roberti, el Partido Socialista de Alicia Ciciani y el GEN de Margarita Stolbizer habían unido fuerzas para pedir que se excluyera esta iniciativa del temario. El kirchnerismo, que había logrado quórum gracias a que Omar Plaini, un moyanista exkirchnerista que ahora se acerca a Daniel Scioli, bajó a ocupar su banca, resistió la moción. La represalia de los bloques antikirchneristas consistió en rechazar que se acorte la lista de oradores de la sesión, que se terminó extendiendo por más de 16 horas. Acto seguido, el bloque del Frente para la Victoria denunció un intento de "extorsión" de parte de la oposición en la Cámara de Diputados, que supuestamente pretendía "romper un acuerdo político" y eliminar del temario de sesión el proyecto que instaura un Instituto Nacional del Deporte, en reemplazo de la actual Secretaría de Deporte.

El oficialismo consideraba que prolongar la discusión hasta el jueves implicaba que muchos diputados no pudieran regresar a sus provincias y que no se cuente con el quórum necesario para sesionar. Sin embargo, los diputados peronistas del FpV, de campaña en sus provincias, tampoco veían con agrado financiar superestructuras deportivas a pedido de La Cámpora con una carga fiscal que debilitaba las arcas de los estados provinciales. Por eso el kirchnerismo decidió finalmente facultar al Poder Ejecutivo para afrontar los gastos que demande el nuevo ente con partidas presupuestarias específicas. La iniciativa crea el Instituto Nacional del Deporte y la Actividad Física, en reemplazo de la actual Secretaría de Deporte, y un Observatorio Nacional del Deporte, ambos dependientes del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. El primer proyecto obtuvo 138 votos a favor y 39 en contra -con apoyo del Frente Renovador-, mientras que el segundo contó con 130 adhesiones y 43 rechazos.