21 de diciembre 2010 - 00:00

Liberaron a ex candidato mexicano que estuvo secuestrado 7 meses

Diego Fernández de Cevallos, a la izquierda en una foto de archivo de 2005, cuando era presidente del Senado mexicano; y a la derecha, ayer, al ser liberado tras un secuestro de más de siete meses. Aseguró que perdona a sus captores y que desea seguir adelante con su vida.
Diego Fernández de Cevallos, a la izquierda en una foto de archivo de 2005, cuando era presidente del Senado mexicano; y a la derecha, ayer, al ser liberado tras un secuestro de más de siete meses. Aseguró que perdona a sus captores y que desea seguir adelante con su vida.
México DF - El prominente dirigente Diego Fernández de Cevallos fue liberado ayer en buen estado de salud pero visiblemente debilitado tras haber sorteado el secuestro político más prolongado en la historia de México. El caso mantuvo en vilo al país durante más de siete meses, en momentos en que arrecia la violencia en el marco de la lucha frontal lanzada por el Gobierno contra las mafias y el narcotráfico.

Al llegar a su casa, Fernández de Cevallos, que lucía una larga barba blanca, declaró a la prensa que como hombre de fe perdona a sus captores, pero que las autoridades tienen una «tarea pendiente, pero sin abuso, sin atropello».

«Me encuentro bien, gracias Dios. Estoy fuerte y mi vida seguirá siendo la misma. En lo que se refiere a los secuestradores, por supuesto que como hombre de fe ya perdoné», dijo en su primer contacto con los periodistas.

El mes pasado, varios medios locales publicaron que la familia habría pagado un rescate de u$s 20 millones, versión que no fue confirmada ni desmentida.

Desde la mañana, cuando se dio a conocer su liberación, el paradero del político se mantuvo en secreto hasta el mediodía, momento en el que apareció a las puertas de su casa de Lomas de Virreyes, al oeste de Ciudad de México.

Agradeció a los periodistas «su actitud verdaderamente profesional y humana» a lo largo de los siete meses y seis días en que permaneció secuestrado. «Hubo mesura, categoría moral, se privile-gió la vida de una persona. Naturalmente esto para mí representa todo», apuntó el político.

Citó de memoria una frase de El Quijote con la que se identificó: «Mis arreos son las armas, mi descanso, el pelear, mi cama, las duras penas, mi vivir, siempre luchar».

Sobre su futuro dijo: «Tengo una actitud perfectamente definida: vivir para adelante, sin miedos, sin cobardías, sin arrogancia, pero con definición y con valor».

Fernández de Cevallos, una figura central en el conservador Partido Acción Nacional (PAN), del que fue candidato presidencial y al que pertenece el actual mandatario, Felipe Calderón, fue secuestrado el pasado 14 de mayo en su rancho La Cabaña, en el central estado de Querétaro.

Desde el primer momento en que se conoció el rapto la información sobre el caso fue manejada con misterio y reserva.

La familia del político pidió en su momento públicamente a las autoridades que no investigaran el caso para no perjudicar las negociaciones con los secuestradores, lo que sorprendentemente fue aceptado por el Gobierno, que a través de la Fiscalía federal anunció que se hacía a un lado en las pesquisas del crimen.

Incluso, la mayor cadena de televisión de México, Televisa, notificó a sus televidentes que ese canal se abstendría de ofrecer información sobre el secuestro por respeto a la familia, y que su silencio duraría hasta el «desenlace» del caso.

Varios medios de comunicación y columnistas de diarios y revistas en los últimos meses anunciaron en vano que la liberación de «el jefe Diego» se daría en los «próximos días», pero las semanas y los meses siguieron pasando. Se destacó el caso del periódico El Universal, que en primera plana y a cinco columnas anunció el pasado 28 de noviembre su liberación, información que fue después desmentida.

Los captores de Fernández de Cevallos se comunicaron unas pocas veces con los medios de comunicación mexicanos a través de correos electrónicos, y se autodenominaban «Los Misteriosos Desaparecedores», aunque en su último comunicado se hicieron llamar «Red por la transformación global».

Los criminales difundieron por ese medio dos fotografías de la víctima con el torso desnudo y los ojos vendados, y en sus mensajes lanzaban reivindicaciones sociales de izquierda, críticas a la economía neoliberal e, irónicamente, condenaban la violencia y la inseguridad que padece actualmente el país.

Al conocer la noticia, el presidente Calderón y el PAN se congratularon en sendos comunicados por la liberación de Fernández de Cevallos.

La Presidencia señaló que la Fiscalía «continuará con las investigaciones para aprehender a los responsables y llevarlos ante la Justicia».

Fernández de Cevallos, de 69 años, fue candidato del PAN a la Presidencia en las elecciones de 1994, en las que perdió frente a Ernesto Zedillo, y ha sido uno de los personajes más influyentes en su partido y en la política mexicana en las últimas dos décadas.

Nació en la Ciudad de México el 16 de marzo de 1941, en una familia de 15 hermanos. Su padre, José Fernández, fue uno de los socios fundadores del PAN.

Agencias EFE, AFP, DPA

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