11 de diciembre 2013 - 00:00

Líderes internacionales y una multitud rindieron su último respeto a Mandela

El funeral de Estado de Nelson Mandela convocó a 95 mil personas en el estadio de fútbol FNB de Soweto, a pesar de la intensa lluvia. Más de 90 dignatarios dijeron presente en la ceremonia, como el vicepresidente argentino, Amado Boudou.
El funeral de Estado de Nelson Mandela convocó a 95 mil personas en el estadio de fútbol FNB de Soweto, a pesar de la intensa lluvia. Más de 90 dignatarios dijeron presente en la ceremonia, como el vicepresidente argentino, Amado Boudou.
Soweto - Los líderes mundiales ensalzaron ayer a Nelson Mandela como una figura universal en la defensa de los derechos humanos y agradecieron a Sudáfrica el ejemplo de tolerancia y convivencia que ha dado al mundo tras la supresión del régimen racista del "apartheid" que logró su expresidente.

Así lo atestiguaron en el conmovedor funeral oficial celebrado en el estadio de fútbol FNB de Soweto (Johannesburgo) ante casi 95.000 personas que, desafiando una intensa lluvia, escucharon las intervenciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el de Cuba, Raúl Castro; y la de Brasil, Dilma Rousseff, entre otros mandatarios.

La ceremonia comenzó con un oficio interreligioso, tal como lo deseó el expresidente sudafricano, tras el cual la multitud estalló en gritos de "¡Viva Mandela!".

El que más entusiasmo despertó fue Obama, quien al igual que Mandela en Sudáfrica, es el primer presidente negro de su país.

El estadounidense, que estuvo acompañado en el palco por sus antecesores Bill Clinton y George W. Bush, y a quien los africanos consideran muy próximo por sus raíces kenianas, agradeció a Sudáfrica que compartiera a Madiba (como se conoce popularmente a Mandela) con el resto del mundo.

Mandela fue "un gigante de la justicia" y "el último libertador del siglo XX", que "nos enseñó que nada es imposible hasta que está hecho", dijo. Sudáfrica "nos enseñó que podemos elegir un mundo donde no haya conflicto, sino justicia y paz", subrayó.

Muy ovacionado, y al contrario de otros discursos que fueron ignorados por el público, que prefirió en muchas ocasiones cantar, bailar o buscar famosos en la tribuna VIP, Obama criticó que, en contra del legado de Mandela, todavía haya niños sufriendo de hambre, escuelas cerradas y gente perseguida por sus ideas políticas.

"Cuando la noche sea más oscura, pensemos en Madiba", exhortó el mandatario estadounidense. "Mandela liberó a los presos y a los carceleros", añadió.

El espíritu conciliador de Mandela pareció estar presente cuando Obama, al dirigirse al estrado, le estrechó la mano a su homólogo de Cuba, Raúl Castro (ver nota aparte). Asimismo, saludó con un beso a Rousseff, quien lo enfrentó debido al escándalo por el espionaje global al suspender en octubre una prevista visita de Estado a Washington.

El presidente cubano elevó el tono del discurso al calificar a Mandela como un "símbolo supremo de la lucha revolucionaria", y al advertir que "la humanidad no podrá responder a sus colosales desafíos sin una concentración de esfuerzos entre todas las naciones" como la que promulgó el exmandatario fallecido.

Castro dijo también que América Latina y el Caribe avanzan ya "hacia la unidad y la integración", y sostuvo que Mandela, al que definió como "un profeta de la libertad y de la reconciliación", fue un "ejemplo insuperable".

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró que Mandela, a quien consideró la personalidad "más extraordinaria" del siglo XX, "inspiró la lucha civil en Brasil y América del Sur". "La lucha de Mandela -remarcó- fue un modelo no sólo para este continente, sino para otros. Es un ejemplo y una referencia para todos nosotros".

En representación del resto de naciones que no pudieron intervenir en la ceremonia, a la que asistieron más de un centenar de jefes de Estado, habló el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien señaló al fallecido expresidente sudafricano como "uno de los grandes ejemplos de la Historia". El vicepresidente Amado Boudou concurrió en representación del Gobierno argentino. "Fue más que un gran líder de su país. Fue una de las grandes enseñanzas de la Historia, alguien que predicó con su ejemplo", dijo el máximo representante de la ONU, que destacó además su rebeldía ante la desigualdad: "Era enemigo de la injusticia; odiaba al odio, no a las personas".

El oficio, que desilusionó a muchos de los asistentes por su excesivo carácter oficial y su escasa concesión a los rasgos que definen la cultura popular sudafricana y la unión del pueblo con Mandela, concluyó con un extenso y sonoramente abucheado discurso del actual presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma.

El mandatario, que el próximo año afronta unas elecciones generales y sobre el que pesan sospechas de corrupción, rememoró a Mandela como un "luchador por la libertad" que venció a la "brutalidad" del régimen racista.

"La lucha se convirtió en su vida", dijo el mandatario, que recordó al Mandela fundador del brazo armado del gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA).

Cuatro horas después de su inicio y con las tribunas ya casi vacías de público, el servicio religioso oficial concluyó bajo la lluvia como había comenzado.

"No es un día de líderes, es un día contra la pobreza y la opresión, contra lo que luchó Mandela", recordó a través de Twitter uno de los asistentes.

La semana de homenajes culminará con su entierro el domingo en Qunu, el poblado donde Mandela pasó una infancia feliz y del que se fue cuando murió su padre.

Agencias EFE, AFP, Reuters, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario