31 de diciembre 2010 - 00:00

Ligia Piro: hay mucha otra música más allá del jazz

Ligia Piro: «El jazz es la base que me permite una gama más amplia de posibilidades, aunque no soy una ortodoxa».
Ligia Piro: «El jazz es la base que me permite una gama más amplia de posibilidades, aunque no soy una ortodoxa».
En poco tiempo, Ligia Piro se enfrentó a proyectos artísticos muy distintos. En diciembre de 2009 presentó en el teatro Maipo un espectáculo que rompía con lo que venía haciendo habitualmente, saliéndose del mundo del jazz más clásico y abriendo el juego a un repertorio de música popular de orígenes diversos. Dado el éxito de esas presentaciones, repitió la experiencia con algunas funciones en marzo, siempre con su madre Susana Rinaldi como invitada especial.

Simultáneamente, ella misma volvió a ser madre en los primeros meses de 2010 y grabó un CD -»Strange Fruit»-, más clásicamente jazzístico, junto al trompetista Juan Cruz de Urquiza. Y ahora, acaba de editarse el registro en vivo de los recitales del Maipo. Dialogamos con ella.

Periodista: Después de tanto tiempo dedicado al género, a usted la asociamos claramente con el jazz. ¿Qué la llevó a este cambio de paradigmas en su espectáculo y en el disco?

Ligia Piro: Lo primero que me saldría decir que tiene que ver con la necesidad de cantar en mi idioma. Pero, en verdad, siempre hice de todo aunque no siempre lo mostré públicamente. Bueno, éste fue un gusto que hacía rato tenía ganas de darme: hacer una zamba como «Juan panadero», un tema de Spinetta como «Barro tal vez», alguna bossa nova, algún bolero. Pero, al mismo tiempo, incluí canciones que no suelen estar en los conciertos de jazz y que están en mi repertorio personal: de Los Beatles, clásicos populares norteamericanos, etc. Y un poco a pedido de mamá, que siempre me decía que tenía que cantarla, incluimos «Según pasan los años», a dúo con ella. La verdad es que mi idea original era que viniera a cantar conmigo algún tango, pero tanto insistió, por tanto tiempo, con esa canción, que finalmente teníamos que hacerla juntas.

P: ¿Esto significa que empieza a alejarse del más estricto corset del jazz?

L.P.: No lo sé tanto. Sí sé que me siento una intérprete popular y que no quiero quedarme con las ganas de cantar nada. Encima, esto tuvo el valor agregado de compartir el escenario con mamá, algo que jamás habíamos hecho.

P: ¿No hay problemas de celos con su madre?

L.P.: No, para nada. Me divierto mucho con ella y no me genera el menor conflicto. Casi al revés: tener al lado a una artista como ella hizo que me sacara por un rato el peso del show de encima. Tenga en cuenta además que para mí no es «la gran artista Susana Rinaldi» -más allá de que lo sea- sino que es mi madre, y desde lugar de hija es que la invité y que me encantó compartir los recitales.

P.: Por lo contrario, y pese que no ha pasado tanto tiempo desde su grabación y su publicación, ¿siente más lejano el álbum que hizo con Juan Cruz de Urquiza?

L.P.: Diría que tengo un pie en cada lado y que me siento igualmente representada con ambas cosas. Pero al mismo tiempo, sí siento que estoy yendo hacia un mayor eclecticismo, hacia otro costado mío menos conocido por ahora, hacia un espectro más amplio de la canción popular.

P.: Siendo una intérprete que no compone, ¿se le complica elegir repertorio?

L.P.: Lo complicado, en todo caso, es cuando una canción está muy identificada con un intérprete, sea o no su autor. Entonces, el desafío es buscar el modo de recrearla, de encontrar algo que otro puede no haber encontrado. Por otro lado, ser solamente intérprete y mirar las composiciones ajenas un poquito en perspectiva, puede permitirme ver algo que, quizá, el autor puede no haber visto. En cualquier caso, tampoco es una elección no componer; simplemente, no me surge ese impulso.

P.: Y a la hora de elegir arreglos y músicos, ¿cuál es la mirada?

L.P.: Seguramente, el jazz es la base que me permite una gama más amplia de posibilidades, aunque no soy una ortodoxa y hay muchas otras músicas que están en mi menú.

P.: ¿Va a volver a hacer en vivo el material de «Según pasan los años»?

L.P.: En el verano, la actividad baja mucho, así que estaré de vacaciones y dedicada a mis hijos. Sólo tengo una presentación en el teatro Roxy de Mar del Plata el 21 de febrero, por un pedido que me hizo Carlos Rottenberg. Lo bueno de mi trabajo es que puedo manejar mis horarios y ahora, con un bebé chiquito, puedo estar mucho con él. Pasado el verano sí comenzaré a trabajar otra vez más fuerte: vamos a hacer un nuevo disco, también en esta línea de música argentina y latinoamericana. Sé, por ejemplo, que habrá otra canción de Spinetta, algo de Teresa Parodi, «El surco» de Chabuca Granda, «El cosechero» de Ramón Ayala, que volveré a grabar «La llorona». Es por este lado por donde voy ahora; si no, siento que me estanco.

Entrevista de Ricardo Salton

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