8 de mayo 2009 - 00:00

¿Llega, tras un año, el divorcio Putin-Medvédev?

En Rusia y fuera de ella la pregunta es si, al cumplir un año en la Presidencia, Dmitri Medvédev todavía es un peón en el juego político de Vladimir Putin. Y si, de cara a las elecciones presidenciales de 2012, ya tomó la decisión de confrontar con este último, su antecesor en el cargo y actual poderoso primer ministro de la Federación Rusa.

Las encuestas sobre quién tiene la manija en Rusia son claras. Un relevamiento a nivel nacional conducido a fines de abril por la consultora Levada indica que sólo uno de cada 8 rusos cree que Medvédev conduce el país. En abril de 2008, un mes antes del recambio presidencial, el 22% de la población consideraba que Medvédev tendría el poder para manejar Rusia. Hoy, el 30% dice que es Putin quien tiene las riendas. Aunque casi la mitad (48%) señala que hay un cogobierno entre Putin y Medvédev. Y se explica: los encuestados no ven diferencias entre el gobierno anterior y el actual, al punto que el 80% considera que Medvédev transita el mismo camino, con iguales políticas, que su antecesor.

Los rusólogos, sin embargo, tratan de encontrar diferencias entre la Presidencia de Putin y el año de Medvédev en el poder. Alegan que, con sus 43 años, el actual mandatario, «blogger» y roquero fanático, es una versión refinada y «de exportación» del ex KGB Putin, «diseñada para tranquilizar a Occidente y para asegurarse de que los intereses rusos en Europa se mantengan seguros». Tranquilidad, claro, que en estos días de fricción caldeada entre Moscú y la OTAN, está por verse. Ni hablar del supuesto motín o intento de golpe de Estado sucedido esta semana en Georgia -Tiflis acusa a Moscú de haberlo pergeñado-, en coincidencia con los ejercicios de la OTAN en ese país.

Posible apertura

El experto Peter Baker señaló esta semana en The New York Times que Medvédev, como liberal reformista, defensor de la legalidad y del Estado de Derecho, podría llevar a Rusia por un camino de apertura parecido al de los 90 con Mijail Gorbachov. Es algo que el mismo Putin, reiteradamente, se ha encargado de contestar con «Medvédev es tan nacionalista como yo».

No obstante, el Presidente insiste en marcar diferencias. Hace 15 días, dio su primera entrevista a la prensa escrita. Y nada menos que al opositor Novaya Gazeta (pertenece al magnate Alexander Lebedev y al ex presidente Gorbachov), el diario más antiputinista de Rusia y en el que escribían Anna Politkovskaya y Anastasia Baburova, periodistas asesinadas en 2006 y 2009. Escasa de contenido, la nota periodística sólo quedó como otro intento -mero símbolo, al fin- del Presidente para despegarse del primer ministro, su inventor.

Lo cierto es que el poder real lo tiene y tendrá, por ahora, Putin, el presidente del partido Rusia Unida, que controla dos tercios del Parlamento. De más está decir que es el partido oficial el encargado de nombrar y administrar los cargos burocráticos más relevantes. Pero pareciera que esta fidelidad impuesta desde la partidocracia no es suficiente para el poderoso Putin. Por eso es que Rusia Unida acaba de presentar un proyecto de ley por el que en el futuro sería el primer ministro el encargado de nombrar a los gobernadores.

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