11 de octubre 2012 - 00:00

Lo inmoral y lo irracional

Lo inmoral y lo irracional
Está visto que los seres humanos tendemos a no ser simétricos/justos respecto de muchas cosas. Así es que recordamos con furia cuando los meteorólogos pronostican buen tiempo y sobreviene una tormenta, pero olvidamos rápidamente cuando se esperaba la tormenta pero el día fue diáfano. De la misma manera actuamos ante los pronósticos financieros erróneos, recordando sólo aquellos (de otros y en menor medida los nuestros) cuyo resultado terminó en una pérdida; ante situaciones éticamente límites como la que resulta del estudio de la Universidad de Duke que mencionamos el miércoles, donde tendemos a pensar que los directivos del 8% de todas las cotizantes que «cocinan» sus números a la baja son «prudentes» y -cuando obtienen resultados mayores a los esperados- «grandes administradores», mientras los del 12% que «cocinó subas» son «ladrones»; e incluso ante situaciones más aberrantes donde nos horrorizamos ante la desaparición de personas o la pena de muerte, pero nos callamos ante el aborto, donde el asesinato de inocentes sin voz, voto ni cadáveres, y hasta con la anuencia del Estado, permite -e incluso torna «canchero»- volver la cara hacia otro lado. Son estas asimetrías las que nos llevan a exhibir comportamientos sobre reactivos, aparentemente irracionales, e incluso profundamente inmorales. En lo que respecta al mercado financiero esto abre la posibilidad y explica la dificultad de obtener rendimientos anormales. Hoy el consenso es que el mercado bursátil está «caro»: ¿pero qué es esto, una apreciación lógica o una sobrerreacción? En el cuarto día de baja del S&P500, sea culpa de las elecciones, los balances, el mundo o quién sabe qué, ayer el Dow cedió el 0,95% (la mayor baja desde julio) a 13.344,97 puntos.

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