Las mesas cotidianas alternan entre gente que dice hacer cine sin necesidad de dinero, o enseña "cómo pensar una crítica para el cine contemporáneo", y otra más interesante con tres directores de éxito comercial (Trapero, Taratuto y Goldfrid) y Axel Kuschevatzky, coproductor de "El secreto de sus ojos" y otras glorias. Esa mesa tuvo un título inspirador: "Mi primer millón".
Hubo también una institucional del Incaa sobre políticas públicas de exhibición, y se anuncia para los próximos días otras de discusión sobre multimedias, cine independiente y TV, y posibles impactos de la ley que equipara al cine con las demás actividades industriales.Otra cosa útil: un miniseminario de Cinecolor sobre procesos digitales, incluyendo la distribución satelital. Además, las presentaciones: una revista de "manifiestos" de directores "indies", remeras chic con caricaturas de viejas estrellas como parte de una campaña para la digitalización de "Sucesos Argentinos", un libro del veterano Isaac León Frías sobre el cine latinoamericano de los '70, y dos del Bafici sobre el snob brasileño Julio Bressane y el coreano Hong Sang-soo.
La otra retrospectiva está dedicada a Adolfo Aristarain pero, curiosamente, el Bafici no editó nada sobre él. Deuda pendiente que quizá se disculpe durante la entrevista abierta que le realizará el propio director del festival, el periodista Marcelo Panozzo. Eso puede ser para alquilar balcones, pero es gratis, en la sala Aleph del Cultural Recoleta, el viernes a las 18. El jueves a las 17, en la misma sala, otra reunión atractiva, "La República perdida y encontrada. 30 años de democracia", con Héctor Olivera, Julio Bárbaro, Leandro Despouy, auditor general de la Nación, y Manuel Antín. Para tener en cuenta: a "La República perdida" la produjo Enrique Vanoli, radical, la escribió Luis Gregorich, socialdemócrata, la dirigió Miguel Pérez, peronista, y se estrenó con riesgo cierto bajo el gobierno militar. Se exhibe en el festival en copia nueva.
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