«No es nada para preocuparse», aseguró Andrés Nocioni al llegar a la zona mixta con una zapatilla puesta y el otro pie descalzo, justamente el del tobillo lesionado que tanto le costó recuperar. «Un libanés me pegó una patada arriba del tobillo al pasar y salí por precaución. No tenía sentido arriesgar. El parate de media hora por la rotura del reloj me enfrió mucho y me dejó el tobillo duro», afirmó el «Chapu», que está realizando un trabajo especial para calentar la zona afectada mucho tiempo antes del partido. Incluso, hasta segundos antes de que empezara el match, permaneció en un costado de la cancha pisando una goma especial que lo obligaba a hacer equilibrio sobre un pie. La alarma encendió cuando el kinesiólogo Jorge Páez llegó al banco de suplentes con un enorme recipiente blanco lleno de hielo y el jugador metió el pie adentro. Así permaneció hasta el final del encuentro, hasta que regaló algunas sonrisas y tranquilizó a todos en la zona mixta.
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