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Lo que se dice en las fábricas

• A contramano de Méndez, sorprendió al Gobierno que la Asociación Empresaria Argentina (AEA) haya sido de las primeras en saludar al Gobierno por el cierre del acuerdo con el Club de París. La entidad agrupa a varias de las multinacionales y grandes empresas que en los últimos tiempos fueron acusadas de "formadoras de precios" y "culpables de la inflación". AEA es además la entidad donde milita y decide el Grupo Clarín. Sin embargo, sobre el acuerdo firmado el jueves, AEA declaró que "siempre ha insistido en que una plena integración al mundo, y en particular el acceso normal a fuentes externas de financiamiento, son objetivos de gran importancia, ya que contribuirán de manera decisiva al desarrollo de nuevas inversiones productivas, la creación de empleos y el aumento de los niveles de vida de todos los argentinos".
• En el medio de la disputa oral entre Capitanich y Méndez, lo que realmente preocupó a los industriales esta semana fue la crisis de la autopartista Gestamp. A esta altura se considera como un "capricho del Gobierno para no reconocer un error", a la falta de novedades con respecto al "impuestazo" que se impuso al sector a fines del año pasado "que con la devaluación de enero fue una doble Nelson completa", según reflexionaba el viernes un responsable del área de relaciones institucionales de una terminal. Pero lo que ahora empieza a encender luces rojas en otros sectores, es el relativo crecimiento que vienen mostrando en esa industria, especialmente en las autopartistas, los comités internos vinculados a la izquierda dura. Hasta ahora, en los años de crecimiento, parecía que el gremio de SMATA, de Ricardo Pignanelli, controlaba la situación y estos grupos eran más que minoritarios. Ahora, con la crisis y los parates del sector, son ya varias las empresas que sufren el avance sindical de minorías vinculadas al Partido Obrero, al Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y a Partido Socialista de los Trabajadores (PST). "Todos trotskistas que estaban escondidos y que ahora están en la primera plana. Es un caso único en el mundo, van a venir a sacar fotos del exterior a este hecho tan curioso como criollo: el trotskismo sindical en avanzada", protestaban dos representantes de autopartistas a un gerente de compras de una terminal automotriz de capitales norteamericanos, en medio de un café en la sede de la multinacional.
• Para colmo aseguraban que si quería controlar a estas comisiones internas de izquierda, lo peor que podría haber hecho el "ahora asustado Pignanelli", según aseguraban los industriales, era una pelea mediática con el diputado nacional Néstor Pitrola, del Partido Obrero. El titular de SMATA le dijo ayer al legislador: "Yo soy un trabajador que se baja en El Palomar para ir a las fábricas, aunque ese hijo de puta diga que soy un burócrata..." y le pidió "que se vaya al Congreso, que se dedique a la política y nos deje a nosotros que manejemos los gremios". En su salsa, Pitrola dijo que "el Gordo" es un simple "barrabrava del sindicalismo" y que sus expresiones "retratan al autor" del insulto y "hablan de la calaña de esta burocracia sindical que ya perdió completamente la brújula".


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