Mejoró el clima en las mesas de dinero, casi como si fuera una lluvia para el campo. Aún ayer, a pesar de ser una jornada negativa en todos los emergentes por cuenta y orden de Wall Street, el papel estrella de los operadores locales, el Boden 2012, resistió dignamente. Ayer, este título al cual la plaza local asigna grandes esperanzas y alegrías a futuro cortó el cupón de intereses que pagará el próximo miércoles por u$s 0,78, y por ello el menor valor en su cotización al cierre. Todo esto no significa que haya fiestas en el microcentro porteño. Sólo de nuevo brotó cierta dosis de esperanza o de giro a racionalidad del Gobierno de Cristina de Kirchner. Pero las últimas oportunidades en que ese brote ocurrió, la realidad se ocupó de voltear las esperanzas. Basta como ejemplo el conflicto con el campo a tres meses de asumido el Gobierno y, a poco de anunciado el pago al Club de París, la decisión de estatizar las AFJP. Casi como si fuera un reflejo condicionado de Pavlov, los operadores, ante este gesto al mercado oficial, se preguntan ¿por dónde vendrá ahora el golpe? Por lo pronto, los Boden 2012 rinden el 38% anual en dólares para quienes los conserven hasta su vencimiento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Se viene el banco basura? Tarde o temprano, operadores argentinos que sobreviven a la ola de despidos en Wall Street lo dan por descontado. Lo que no tenían en sus cuentas fueron las declaraciones del gurú más seguido hoy en el mundo de las finanzas. Se trata de Nouriel Roubini, quien predijo esta crisis como hizo Guillermo Calvo con el «efecto tequila». A decir verdad, en los mercados prevalece el refrán de que «quien predice una crisis no predice la siguiente». Esto, por lo imposible que es acertar siempre en los pronósticos. Si no, en lugar de cobrar honorarios de consultoría, los gurúes estarían simplemente dedicados a acumular fortunas con sus propias inversiones. Pero más allá de estas disquisiciones sobre si sirve escuchar a los gurúes o no, Roubini alarmó a los traders al señalar que los síntomas de reactivación recién se verían en 2011. Es decir que no habría grandes bonus hasta ese año. «Otra vez sopa», dijeron mesadineristas al escuchar a Roubini. Pero lo peor se conoció ayer desde Davos. El influyente economista señaló que «el mundo se enfrenta a la amenaza de más burbujas de activos desastrosas, por lo que será necesaria una reforma completa del sistema regulatorio si se quiere evitar una depresión». «Confiamos en la autorregulación cuando no hay regulación ni disciplina de mercado, lo que no sucede cuando hay una exuberancia irracional», señaló a la agencia Bloomberg. Quizás como para dar alguna señal esperanzadora, Roubini confió en que la administración del presidente de Estados Unidos Barack Obama «hará lo correcto pese a que el tren de la recesión y de la crisis financiera ya ha salido de la estación desgraciadamente».
No sólo Islandia hace recordar a la Argentina. El « talibán», un respetado operador doméstico, destacó lo que está sucediendo en Lituania, uno de los pocos casos aún existente en el mundo con caja de conversión o convertibilidad. En medio de esta crisis internacional, no puede devaluar y, por lo tanto, el ajuste se debe dar con la baja de precios, incluidos los salarios. Por eso, como en 2001 en la Argentina, ya hay marchas de protesta contra la política oficial, y la incertidumbre sobre si podrá resistir o culminará con algún Duhalde lituano pesificando. Otro mercado bajo ataque es Rusia. El rublo tuvo, en dos días, su mayor caída contra el dólar en 10 años, dado que bajó el 5,6%. Ayer, puntualmente perdió el 3,1%, hasta los 34,8 rublos. La credibilidad de Putin está bajo cero. En Davos había declarado esta semana que Rusia usaría sus reservas, pero su principal asesor económico, también en Davos, dijo que el Banco Central está tratando de mantenerse fuera del mercado para evitar presiones artificiales y encontrar un nivel de equilibrio dentro de su banda de operación contra una cesta de monedas. Conclusión: más confusión y quizás el que apueste al rublo pierda.
Varios rumores circularon ayer por las mesas de operaciones desde el viejo continente. Los más relevantes fueron: el banco UBS habría perdido 1.000 millonesfrancos (unos u$s 870 millones) en operaciones de trading en el cuarto trimestre; Alemania podría comprar el 70% del Hypo Real State luego de dos rescates sin demasiado éxito; varias empresas evalúan cancelar deuda vía venta de acciones; y Shell y Exxon se posicionan como favoritas a quedarse con el 20% que la inmobiliaria española Scyr tiene de Repsol YPF al caer la opción de la rusa Lukoil.
¿A qué hay que hincarle el diente en la plaza local? El Boden 2012 tiene recorrido alcista aún para operadores consultados. Tras el canje de ayer, todos hicieron cuentas. Ya es imposible, salvo catástrofe internacional, que la Argentina entre en default en 2009. Aun contemplando que haya crecimiento cero, sólo se necesitan u$s 2.500 millones para cerrar las cuentas. Pero para el Bicentenario, en 2010, teniendo un superávit de 3% y una suba de 2% del PBI, no habría necesidades de financiamiento. De esta manera, podría hasta 2012 alejarse el fantasma del default. Pero por algo el país tiene un riesgo de casi 1.500 puntos: el pasado condena al Gobierno. En todos estos cálculos se descuenta que el segundo canje de la deuda será bastante amplio, en línea con el local. Hubo quejas de banqueros, dado que se esperaba una mejor oferta para el tramo extranjero. Por lo pronto, los fondos del exterior tendrán acceso a esta oferta recién cerrada que se extiende diez días más. Pero luego estará la oferta puntual para ese segmento, que tendría como condimento el pago cash del Gobierno como endulzante.
Dejá tu comentario