- Todo pasa por las elecciones en las mesas de dinero. Ya hay apuestas entre operadores acerca del triunfador en la provincia de Buenos Aires, distrito en el que se juega gran parte del resultado. Hoy podría decirse que se está descontando en ese minimercado un triunfo de Kirchner en la provincia, pero por un margen menor que los tres puntos. Casi nada. En sí, es un mercado ilíquido como todos los domésticos tras la estatización de las AFJP, pero por lo menos en este caso, en veloz desarrollo. Sobre el dólar para el lunes 29 de junio hay consenso: nada raro pasará. Pero como se diría en la jerga económica, «ceteribus paribus», es decir, manteniendo constantes todas las otras variables, incluso las políticas.
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- Las renovadas intenciones de la Secretaría de Finanzas de avanzar con el canje de Boden 2012, mencionadas ayer en este diario en página 3, le dieron un nuevo impulso al título, que ayer prácticamente recuperó todo lo que había perdido en la jornada anterior. El mensaje del Gobierno a los inversores es muy claro: se pagará este vencimiento de u$s 2.500 millones (en agosto o antes), pero se planteará un canje para lo que vence en los tres años subsiguientes (de 2010 a 2012). La transacción será voluntaria y apuntará a inversores institucionales, tanto locales como del exterior. En caso de concretarse exitosamente, se beneficiarían los tenedores minoristas, ya que el horizonte de vencimientos quedará mucho más despejado para los próximos dos años, con lo que aumentan sustancialmente las chances de cobrar.
- Luego de las elecciones, es probable que desde el Gobierno intente volver al mercado voluntario de deuda. Hoy podría decirse que se trata de una crónica marciana más, digna de Ray Bradbury, por ser de ciencia ficción. Hasta en el Ministerio de Economía reconocen que hoy resultaría imposible. Entre las alternativas, lo más probable es la emisión de Letras de Tesorería entre inversores locales, emulando lo que viene haciendo exitosamente el Gobierno porteño. También se insistiría con bonos más largos en pesos que ajustan por tasa Badlar, aunque cualquiera de estas alternativas dependerá de la reacción de los mercados con el resultado de las elecciones en la mano. Y de la ANSES, obviamente.
- Además de cierto interés del exterior por títulos públicos a precios de default y algunas acciones argentinas que cotizan en Nueva York (como Banco Macro o Tenaris), resurgen algunas operaciones que no se daban hace tiempo, como las de «private equity», es decir, la compra de fondos extranjeros de empresas que no cotizan en Bolsa. Claro que por ahora los pasos se dan con gran timidez: entre los sectores favoritos que miran desde el exterior figuran bien por arriba del resto las alimentarias y laboratorios.
- En medio del vaivén de los mercados, pasó casi inadvertida la apreciación del oro, que ya está en sus niveles máximos de los últimos dos meses. El metal sirvió de cobertura en las épocas de fuertes caídas, pero ahora vuelve a ubicarse por encima de los u$s 925. Se lo ve como una buena protección, sobre todo si se produce una reacción inflacionaria en los mercados desarrollados ante la emisión récord de dinero para reactivar, en particular por parte del Gobierno norteamericano. También el euro y la libra continúan su rápida recuperación contra el dólar.
- El interés de los inversores extranjeros por Brasil continúa intacto. El EWZ es el índice elegido para canalizar inversiones en el mercado bursátil paulista, pero ahora surgió un nuevo instrumento. Se trata de un nuevo índice lanzado por el fondo Van Eck, que se concentrará exclusivamente en las «small caps», es decir, las acciones de menor capitalización bursátil de ese mercado. El atractivo es que tienen mayores posibilidades de repunte que los papeles líderes. Mientras tanto, el mercado porteño lucha por no perder la poca liquidez que le queda.
- Uno de los sectores más perjudicados por la caída de la actividad del mercado local son las administradoras de fondos comunes de inversión. El único negocio que se mantiene activo en la mayoría de los casos es el de «money market», es decir, el manejo de la liquidez de corto plazo de las empresas. Aquellas sociedades gerente que dependían casi exclusivamente del negocio de las AFJP optaron por discontinuar su operatoria, como sucedió con Consultatio Asset Management. Varios bancos y sociedades de Bolsa también cerraron gran cantidad de fondos y otros optaron por reducir la actividad al mínimo. Mientras en los países desarrollados y también los emergentes los fondos comunes son el instrumento favorito para canalizar recursos de los inversores, en particular los minoristas, en la Argentina la industria va camino a su extinción casi total.
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