Volvieron a verse los rostros de preocupación en las mesas, característicos del verano pasado. Todo por lo que ya se denomina, la «chavización» de Obama. El lanzamiento de medidas contra el sector financiero no hizo más que voltear a Wall St. Además dos críticas con bastante fundamento a Obama: 1) ¿Por qué se le saca utilidad a los bancos justo cuando se está luchando para que recompongan capital tras la crisis de hipotecas; 2) ¿Por qué efectúa los anuncios Obama si en realidad se trata de una medida que debería tomar el regulador o supervisor? El término más utilizado ayer en la plaza fue el de «propietary trading», que es lo que Barack Obama busca prohibir. Se trata de operaciones que efectúan los traders sobre acciones, bonos u otros activos financieros con dinero propio (no del cliente) para sólo intentar realizar utilidades. Especulación. Pero ello es mala palabra hoy en Washington. Distinto es el límite que se le impone a la participación de los bancos en la plaza, algo que puede ser visto como una medida antimonopólica. «Todo por culpa de la muerte de Edward Kennedy», como decía un operador de un banco local. Es que dejó vacante la banca de senador en Massachussets, hubo elecciones y por primera vez en 47 años, la banca pasó a manos de los republicanos. Un golpe mortal para Obama, reflejo de su caída de popularidad. Y la medida de ayer busca recuperarla. «Ahora necesitamos un Julio Cobos en el Congreso norteamericano que frene estas reformas», agregaba. De fondo, como sucede en la residencia de Olivos y en todas las que albergan a los presidentes, las encuestas de imagen o intención de voto disparan las medidas.
¿Y por casa? Obviamente pegó en todos lados. En el «Disco» (los Discount en dólares) las ventas ocasionaron un cierre por debajo de los u$s 70. Los cupones PBI perdieron un dólar en minutos, Venezuela perdió todo lo que ganó con la devaluación... Los bancos en Wall Street quedaron jaqueados obviamente con el JP Morgan cayendo de 43,5 a 40,70 dólares en pocos minutos. La misma tendencia fue para Goldman Sachs, otra «niña mimada» del mercado, que ayer mostró resultados positivos pero bajó cinco dólares y medio. En la plaza local, en medio de la crisis en el BCRA, traerá más cautela, especialmente cuando se tome en cuenta de que este frío proveniente de Estados Unidos, bien puede durar 45 días hasta que la medida pueda ser completamente digerida.
Un trader de un importante banco extranjero -seguramente muy comprado- buscaba quitarle dramatismo al ajuste: «Si miramos los índices desde que arrancó el año están neutros, entre la suba de los primeros días de enero y lo que pasó esta semana». Se nota, decían operadores argentinos radicados en Manhattan, de fondo, tras las medidas de Obama, el malestar del consumidor común de los Estados Unidos, sobre todo tras divulgarse los millonarios bonus que volvieron a pagar los bancos por las utilidades de 2009. «Me llegó el resumen de la tarjeta y me duplicaron el costo de financiar del 15% al 30%», indicaba un argentino que vive hace más de una década en Miami. Una situación que se repite con los clientes de las entidades, que de a poco vuelven a prestar pero en muchos casos a tasas muy elevadas, al menos para los parámetros que manejaban en los Estados Unidos.
En medio de esta incertidumbre se conocieron los nuevos Bocon (Bonos de Consolidación) tanto previsionales como proveedores. La novedad es que los títulos que emita la Tesorería a partir de ahora en vez de ajustar por CER lo harán por Badlar (la tasa de interés mayorista que encuesta diariamente el Banco Central). Y al mismo tiempo, el Gobierno deja de emitir nueva deuda que ajuste por inflación. El mercado ya mostró que se siente más atraído por los títulos locales que ajustan según la evolución de la tasa de interés y le rehuye a los que indexan según la evolución de una inflación oficial inverosímil. No es menor el dato de que el Gobierno avance con la eliminación gradual de la deuda por CER y su reemplazo por Badlar, algo que ya se venía dando a través de los canjes de préstamos garantizados y recompras oficiales. Teniendo en cuenta esta tendencia, ¿habrá llegado el momento de sincerar la inflación? Ayer a nadie le importaba esto.
El mercado financiero pasó prácticamente por alto la polémica por las reservas y la situación de Martín Redrado. Los plazos fijos habían caído $ 700 millones en diciembre, pero en lo que va de enero ya suben $ 1.000 millones, con un dólar quieto. Se nota, eso sí, una leve reacción de los bancos que salieron a subir las tasas, aunque por el momento de manera casi imperceptible. Un plazo fijo mayorista a 30 días se pagaba 9,5% anual y ahora ya rinde poco más de 10%. Y la expectativa es que de a poco siga aumentando si los bancos salen a prestar. Se espera que hacia fin de año esa tasa se ubique entre un 12,5% y un 13% anual, siempre que se mantenga la estabilidad o la tendencia en ascenso de los depósitos (algo que en la Argentina nunca está asegurado).
La caída de los mercados desata dudas lógicas en relación con el canje. Es evidente que si caen los precios de los títulos, también se reduce el precio final de la transacción y, por ende, su atractivo. Sin embargo, hay una «masa crítica» que ya está comprometida para la transacción y que representa un 60% del total. Es lo que dice el Gobierno y los bancos que lideran la transacción. La merma de los mercados no sólo no los desalentarán, sino que representa un argumento más para empujar la transacción. «Está claro que algunos fondos utilizarán el canje como un instrumento de salida, es decir para vender en el mercado parte o todos los nuevos bonos que reciban y reducir su tenencia de títulos argentinos», reconocían en uno de los bancos asesores. Una visión demasiada optimista por cierto. Al Gobierno argentino tampoco le preocupa demasiado, ya que la idea de recuperar el acceso al financiamiento de los mercados quedó en un segundo o tercer plano. Ahora se apuesta todo al Fondo del Bicentenario o directamente a disponer de las reservas. Se trata del «atajo» que ya denunció Martín Redrado en su mensaje al Congreso a fin de año cuando presentó el Programa Monetario 2010 y que le generó un nuevo enfrentamiento con el directorio. Hoy en Casa Rosada debería preocupar más la recuperación del dólar y la eventual caída en los precios de las materias primas, en particular de la soja, con lo que esto implica en términos de pérdida de recaudación y de menor saldo comercial.
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