19 de agosto 2011 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Lo bueno es efímero. En las mesas de dinero ayer el clima se tornó una vez más irrespirable con la ola de ventas que sacudieron a todas las plazas. El pánico no tiene códigos: barrió con el cupón PBI, con las acciones obviamente y se recalentó la demanda de dólares en las sucursales de los bancos. Quizás este último sea el dato más relevante a mirar en la plaza local. Es más importante ahora que el riesgo-país inclusive (un indicador desgastado tras la fuerte caída de los rendimientos de los bonos de EE.UU. que eleva la sobretasa). Después de las elecciones primarias del domingo, los tesoreros de los bancos más grandes se vieron sorprendidos lunes y martes porque la demanda de dólares en sucursales se había apaciguado. También fue efímero. El miércoles y ayer el dólar retomó temperatura. Es el termómetro instantáneo de la salida de capitales del país y permite anticipar las reservas que puede llegar a perder el Banco Central. En la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont (continuará en su cargo tras los datos del domingo) creen que el proceso de dolarización de carteras, o fuga de capitales, continuará en un ritmo sostenido hasta las elecciones. «Mucha gente cree que se viene la devaluación después del 23 de octubre. Pero cuando se convenzan de que eso no es así, la historia será distinta», razonaba uno de los directores de la institución. Pero la estrategia de permitir un deslizamiento suave del tipo de cambio depende de lo que pase con el dólar en Brasil. Ayer, mientras se derrumbaba la Bolsa en San Pablo, el tipo de cambio apenas subió, rozando el nivel de 1,60. Es una buena noticia para la estrategia local. Mientras tanto, la cotización en el mercado informal se mantiene muy firme (supera los $ 4,35).

Reapareció el «Talibán» en las mesas poniendo algo de luz sobre lo que está ocurriendo en Estados Unidos. El operador que se esconde bajo este seudónimo destacó que «los datos de la economía norteamericana no son pésimos, pero si las acciones siguen cayendo, caerá la confianza del consumidor y habrá recesión». ¿Debe intervenirse en la Bolsa? Es el deseo de todos los que están adentro pero, lamentablemente, ello está prohibido para la Reserva Federal. Un indicador del nivel de actividad que se espera, el Philly Fed, alimentó el pesimismo, pero el interrogante entre los economistas de los departamentos de research de los bancos era ayer si ese indicador no estuvo motivado por las discusiones en el Congreso norteamericano para levantar el techo de la deuda y que casi llevan al default a Obama. Hasta la cumbre de presidentes de bancos centrales en Jacksonhole en diez días no se esperan novedades ni anuncios de intervenciones. ¿A qué hay que hincarle el diente en este momento? El «Talibán» recomienda Petrobras. Culmina aportando un dato sobre el dólar: «El BCRA lo venía subiendo a una tasa anualizada del 9% en el año, pero si se toman sólo los últimos dos meses, la tasa anualizada trepa al 15%». Todo cambia.

Sobre el cierre de esta edición llegó el esperado mail del «Oso», el ejecutivo de banca privada que hace tiempo viene pronosticando lo que hoy se ve. Señala lo siguiente: 1) a fin de 2010 y principios de 2011 la gran mayoría, por no decir todos los economistas de los grandes bancos nos decían que como mínimo el mundo crecería cerca del 3%; hoy estos mismos irresponsables nos advierten sobre las probabilidades de una recesión en EE.UU. y Europa; 2) ya estamos en recesión; los números lo confirman y la reacción de los activos también; ninguno de los problemas de los que hemos estado hablando en los últimos 18 meses se ha solucionado, al contrario, han empeorado y lamentablemente el margen de maniobra cada vez es más chico; 3) muchos piensan que la solución europea es la unidad fiscal y que el BCE emita eurobonos con riesgo único, es decir que lo malo se junta con lo bueno (dichosos los griegos, portugueses, españoles e italianos); 4) lo creo muy difícil y de hecho ya hay países que se oponen, y lo segundo y más importante es el costo real de toda esta emisión (alguien lo va a pagar); 5) antes deberíamos tener una reestructuración general, recortar las deudas, alargar los plazos y nacionalizar los bancos (como hizo EE.UU. en 2008) y terminar con esta bola de nieve gigante; 6) seguramente será muy doloroso en el corto plazo, pero por lo menos sincera el camino para adelante; de la otra forma seguimos pateando todo hasta que un día el oro va a llegar a 5.000 y el dólar lo vamos a usar de moneda de trueque como los patacones; 7) datos para que entiendan el susto que hay: en bancos norteamericanos hay más euros en custodia en términos comparativos que en los bancos europeos (es decir que los europeos y los norteamericanos no confían en el sistema bancario de la eurozona); 8) en síntesis, se ha roto la confianza y eso es algo que llevará un tiempo recuperar; 9) por el lado de las acciones, el primer nivel a observar es el S&P en 1.070 (ayer en 1.140), luego iremos a 1.010 y allí esperemos parar por el bien de todos; 9) cosas que compraría hoy de a poco son los ETF de tasas como el «TMV», «TYO» o «TBT»; 10) también me siguen gustando los cupones de PBI, ya que la soja por el momento se mantiene firme, lo cual le aseguraría a la Argentina un crecimiento de al menos el 3,3% para 2012, y esto significa otro cupón más en 2013. Así lo dice el «Oso».

Si algo quedó claro ayer es que el fin de la crisis está todavía muy lejos, más allá del descanso que había tenido el mercado en las últimas jornadas. El oro a más de u$s 1.800 la onza y la caída de las tasas de diez años a menos del 2% anual fueron los datos más contundentes. «Ninguna crisis de estas características dura dos semanas, pero eso no significa que esto sea como 2008», razonaba -y rezaba- un operador local. Si algo precisa el mercado norteamericano es que se recomponga el consumo y romper el clima de desconfianza que impide que la actividad económica despegue. Es más, las chances técnicas de que Estados Unidos entre en una nueva recesión ya llegan al 50%, mucho más de lo que se esperaba hace apenas un par de meses.

Las estrellas del mercado en este momento crítico son aquellos ETF (índices bursátiles) que apuestan en forma inversa al comportamiento de las acciones. Uno de los favoritos de los inversores es el que duplica la performance de las acciones bancarias, pero en sentido contrario. El índice SKF ganó ayer nada menos que el 10% y en las últimas semanas «voló» debido a la debilidad que muestran las acciones financieras. Ningún analista pronostica que este sector pueda recuperarse en forma significativa en el corto plazo, pese a que algunos bancos, como el JP Morgan, revelaron ganancias significativas en el último trimestre. Pero otros continúan muy débiles, como sucede con Bank of America y el karma cuasi eterno del Citi. No dejó de resultar sorprendente que el Gobierno norteamericano decidiera emprender una investigación contra Standard & Poors justo después de que le bajaran la nota. ¿Apareció William Moreno, la versión norteamericana del secretario de Comercio Interior doméstico? La excusa -que sonó a represalia- de la Securities and Exchange Commission (SEC) fue la posible divulgación de información privilegiada sobre la rebaja de la calificación. Pero sucede que la propia calificadora había dejado en claro que resultaba inminente una disminución, aun cuando el Congreso votara un aumento en el techo de emisión de deuda. No conforme con esto, emprendieron por una causa más lejana pero sin dudas más polémica: el retraso en bajarles la calificación a los títulos hipotecarios que dieron lugar a la crisis conocida como «subprime». Eso sí, da la sensación de que se acordaron un poco tarde.

El mercado local no puede quedar al margen del derrumbe global de las Bolsas. Un dato relevante es que se achicó sustancialmente el negocio con acciones. A tal punto que nuevamente Tenaris se transformó en la acción más negociada del índice Merval. Una de las dudas es qué pasará con los bonos en dólares, que son los que mejor vienen resistiendo las ventas generalizadas. Actualmente, títulos de mediano plazo rinden entre el 8% y el 8,5% anual. Sin embargo, aparecen dudas porque también están aumentando muy fuerte los rendimientos de los títulos de países europeos. El analista de una sociedad de Bolsa local consideraba ayer que «el aumento de tasas que registran los títulos de muchos países perjudicará a los bonos locales. La Argentina, nos guste o nos guste, sigue siendo un país fronterizo. Los bonos de Venezuela, por ejemplo, rinden más del 15%».

Pese a la caída en el volumen, igual surgen algunos negocios puntuales en la Bolsa porteña. Ayer, por ejemplo, Allaria Sociedad de Bolsa presentó el primer fideicomiso respaldado con la venta de pasajes de Pluna. Tendrá un plazo de 22 meses, una duración de sólo 1,1 año y una tasa interesante, que se ubicaría en Badlar más 500 puntos básicos aproximadamente, lo que arroja un nivel del 17% anual. Buscarán unos $ 40 millones. Además, Ovoprot, una compañía que ya venía cotizando Obligaciones Negociables, abrirá su capital a oferta pública, aunque por un monto de apenas $ 3,5 millones.

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