Como no podía ser de otra manera, las restricciones cambiarias dominaron casi exclusivamente los comentarios de las mesas a lo largo de toda la semana. Pasaron a un segundo o directamente tercer plano los análisis sobre la crisis internacional, la reunión del G-20, la situación de Grecia o la baja de tasas por parte del Banco Central Europeo. Fue muy fuerte el cimbronazo y absolutamente todo el espectro financiero se vio afectado por las medidas. Se habló mucho durante las semanas sobre quién fue el responsable de avanzar con una medida que la mayoría consideraba exagerada para el momento que vive la economía argentina. Un alto funcionario del Gobierno optó ayer por cortar por lo sano: «Fue Cristina en persona la que dio la orden al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, para implementar los controles, ante situaciones muy groseras de fuga que se estaban produciendo», graficó. Al ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou, le tocó hacer un seguimiento del mercado casi hora a hora y fue quien dio la orden para bajar el «contado con liquidación» a través de ventas de bonos en dólares por parte de la ANSES.
La citación a un grupo de cambistas por parte de la jueza María Servini de Cubría reflota en realidad una «megacausa» que estaba prácticamente dormida desde 2008. Las lecturas políticas estuvieron a la orden del día, pero es evidente que se buscó un tiro por elevación a todos los que están en el negocio de cambios. La ofensiva por parte de la AFIP y ahora la Justicia es tan fuerte que ya desde fines de la semana pasada desaparecieron los corredores de cambio y cuevas, por lo que prácticamente fue imposible operar en el mercado informal. Las puntas de compra y venta se mantuvieron muy abiertas toda la semana. Ayer, por ejemplo, se podía adquirir billetes a un valor cercano a $ 4,70, pero siempre por montos reducidos. Quien deseaba vender tenía que conformarse con hacerlo a $ 4,55 como máximo. En la medida en que se mantengan estrictos los controles, seguirá siendo muy complicado efectuar operaciones de cambio en el mercado informal.
En el mercado formal las cosas no están mucho mejor. En el Gobierno aseguran que el sistema de validación de la AFIP se irá aceitando con el correr de los días, con lo que dejan entender que lentamente se irá flexibilizando y que se irán produciendo más aprobaciones para aquellos que deseen comprar dólares. Pero es difícil que esto suceda en el corto plazo, ya que el Central no acumula reservas y en diciembre hay un importante compromiso con el vencimiento de cupón PBI por u$s 2.300 millones, que debe pagarse al menos en parte con reservas. Un dato que comenzó a mirarse con detenimiento es la evolución de los depósitos en dólares, ya que puede ser la vía de escape para aquellos que no pueden adquirir dólares. En el BCRA procuraron minimizar la inquietud que se apoderó del mercado: «Se fueron menos del 2% de los depósitos y en cuanto los ahorristas ser den cuenta que los dólares están, volverá la calma». En el sistema hay poco más de u$s 14.000 millones de depósitos del sector privado, entre cajas de ahorro y plazo fijo. Por lo tanto, la cifra que se habría retirado en estos últimos cuatro días se habría ubicado en niveles cercanos a los u$s 250 millones. No llega a ser una cifra preocupante, pero será importante que se frene esta tendencia en las próximas jornadas para que no aumente la inquietud.
Aún en momentos de incertidumbre aparecen las compras de oportunidad. Esto se notó con claridad ayer. Se registraron, por ejemplo, subas en todas las series de cupones PBI. Sucede que si la economía crece por encima encima del 3,2% el año que viene, este instrumento se encuentra en valores sumamente atractivos. Hasta ahora, las proyecciones de bancos como el Santander y otros estiman que la expansión se ubicará en alrededor del 4%. Claro que las últimas medidas podrían acentuar la desaceleración económica, pero aún así el INDEC viene «inflando» entre 1,5 y 2 puntos las cifras de expansión. También los bonos en dólares vuelven a estar atractivos luego de las caídas de las últimas jornadas. El Global 2017 subió ayer un 3,8%, ante el renovado interés por un rendimiento que supera el 9,5%. Pero el pago de un cupón al 7% en dólares (que termina siendo más porque el título cotiza debajo de su paridad) lo vuelve muy atractivo. Lo mismo sucede con otros papeles como el BODEN 2012 y el Bonar 2015, también en dólares y con rendimientos interesantes a pesar de tratarse de papeles cortos. En la medida que se consolide el retorno de inversiones a los mercados emergentes, estos papeles tienen mucho para subir.
La suba de tasas y el retiro de depósitos de la ANSES en las últimas semanas (tendencia que se está revirtiendo en los últimos días) provocó una disminución en las operaciones crediticias, especialmente a empresas. Los bancos directamente cortaron líneas que tenían habilitadas para descuentos de cheques y documentos, o subieron excesivamente las tasas. Sin embargo, algunos fideicomisos financieros continuaron colocándose, demostrando la nobleza del producto. Banco de Valores colocó varios de empresas de electrodomésticos en los últimos días. La tasa se ubicó en BALDAR más 300 puntos básicos, estipulándose un piso del 21% y un techo del 30%. Una operación de estas características se cerró el martes, con una captación de $ 120 millones. Pero es evidente que el piso de la tasa de interés aumentó un par de escalones y se quedará allí algunos meses.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario