La semana arrancó con una suba, pero no fue de las fáciles. Poco antes de la apertura el "pobre" balance de Caterpillar neutralizaba el anuncio que Pfizer se quedaba con Weyth pagando u$s 68.000 millones y los buenos resultados contables de ambos laboratorios. Algo más tarde, el anuncio que las ventas de McDonald's superaban las previsiones y que S&P ratificaba el rating AAA a GE se combinaban con la suba de las empresas financieras del Viejo Continente y la suba del sector energético (el petróleo avanzaba un 4%), dando lugar a una apertura alcista. Sobre esto se montó luego el anuncio que los indicadores de liderazgo y la venta de viviendas durante diciembre habían crecido en lugar de retroceder, y sesenta minutos después del arranque de las operaciones el Dow trepaba un 1,91%.
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Sin muchas novedades, mas allá de la baja que comenzaron a experimentar el crudo -cerró en u$s 45,68 por barril- y algunos commodities, lideradas por el sector financiero (que de ganar casi un 5% en la mañana cerraron un 2,1% abajo, a pesar de que el balance de AMEX al final no fue tan malo) las acciones fueron perdiendo terreno y caían un 0,67 por ciento pasadas las dos de la tarde. A partir de ahí con la ayuda de Home Depot, las petroleras y los papeles más chicos del mercado, sobrevino una nueva recuperación y, cuando sonaba la chicharra, el Dow se estacionaba en 8.116,03 puntos, avanzando un 0,48%. Un rueda difícil.
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