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Logrado collage musical de McFerrin

Al cantante norteamericano Bobby McFerrin se lo asocia habitualmente con el jazz. Pero, en rigor, se debería tener una mirada muchísimo más amplia sobre su obra. Es que desde su enorme destreza técnica para manejar su voz y su talento para romper con el formato más clásico del «scat», ha abierto el juego a las imitaciones de timbres instrumentales, ha multiplicado sus posibilidades percutiendo diferentes partes de su cuerpo, se ha sobregrabado y ha entrado en el terreno de la polifonía.
Después de unos cuantos años de ausencia discográfica y en colaboración con el compositor, arreglador y productor Roger Treece y de la coproductora Linda Goldstein, convocó para este nuevo trabajo a más de 50 voces de distintas partes del mundo. Con ellas, y con la suya al frente, fue armando distintos coros polifónicos sólo acompañados por elementos de percusión -a cargo del peruano Alex Acuña, reciente visitante de nuestro país-, los sintetizadores de Treece y otros pocos instrumentos.
El resultado de esta lista de siete composiciones -todas de McFerrin y Treece- es un recorrido por el gospel, el rhythm & blues, la escala pentatónica, la música clásica y elementos que podríamos ubicar sin mayores precisiones en la herencia africana. Y ese collage de materia sonora se repite en los textos, por donde pasan varios idiomas: latín, italiano, español, sánscrito, zulú, ruso, hebreo, portugués, mandarín, japonés, francés, árabe, alemán, inglés, irlandés y hasta uno inventado por el propio McFerrin.
Un CD sorprendente, una vez más, a cargo de este neoyorquino que ha revolucionado el modo de utilizar la voz humana en la música popular.
Ricardo Salton


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