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Lorenzetti empezó a bajarse de la presidencia de la Corte
Admitió que prefiere dejarle el cargo a otro juez a fin de año. Seguirá en el tribunal
Ricardo Lorenzetti, Eugenio Zaffaroni
Lorenzetti expresó sus intenciones ayer por la mañana, en el palacio de la calle Talcahuano durante la habitual sesión de acuerdos. En las primeras horas de la mañana ya lo había comunicado a algunos de sus colaboradores más cercanos. A ninguno lo tomó por sorpresa: en las últimas semanas ya había manifestado sentirse realizado por acciones propias de su gestión como la apertura del Poder Judicial mediante nuevos elementos de comunicación, el impulso a juicios por crímenes de lesa humanidad, el compromiso con cuestiones ambientales y el proyecto de reforma del nuevo Código Civil y Comercial.
En la Justicia Federal, especialmente en distintos despachos de Comodoro Py, el gesto se leyó como una necesidad de bajar el perfil público para iniciar una planificada transición a la contienda política. Nadie se animó a jugarse sobre el espacio en el cual Lorenzetti podría recalar ya que, en general, se mostraron más interesados en especular sobre el sucesor.
Según entienden jueces y fiscales, actualmente todos los candidatos que cuentan con el visto bueno del kirchnerismo parecen inviables. Eugenio Zaffaroni porque ya ha manifestado su negativa a asumir la presidencia y hasta ha hablado de retirarse del tribunal, Elena Highton de Nolasco por sus reiteradas licencias médicas y Carmen Argibay Molina por su escaso ánimo para conversar expedientes en trámite. No por nada ayer recordaban la ocasión en que dos funcionarios la visitaron para hacerle un comentario de tinte técnico sobre una causa y a los cinco minutos habría sorprendido con la pregunta: «¿Esto que me cuenta está en el expediente?», ante la respuesta negativa, dio por finalizada la conversación.
Lorenzetti se ha manifestado reiteradas veces en contra de una reforma constitucional al sostener que «antes de agregar nuevos derechos hay que verificar el cumplimiento de los existentes». A este debate se suma el de la ley de medios (en el cual el oficialismo ya se ha obsesionado con el llamado 7-D) y las denuncias de los gobiernos provinciales contra la ANSES por la coparticipación.


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