12 de octubre 2012 - 00:00

Lorenzetti tomó examen sobre Riachuelo

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
En medio de denuncias y tensiones políticas, la Corte Suprema realizó ayer la primera audiencia para evaluar el desempeño de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar). Ricardo Lorenzetti vivió un duelo personal con el secretario de Medio Ambiente -y titular del ente de control- Juan José Mussi a quien preguntó sobre las contrataciones a empresas privadas y sobre los resultados obtenidos. Hubo cruces por cuestiones presupuestarias y, en voz baja, circularon datos sobre el informe de la Auditoría General de la Nación que el kirchnerismo se niega a aprobar. Leandro Despouy se acercó hasta el Palacio de Tribunales, tomó algunas notas y se retiró en silencio cuando el máximo tribunal decidió pasar a cuarto intermedio.

Mussi sostuvo en todo momento que Acumar está cumpliendo con sus objetivos. Lo escuchaban, además de Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt, Raúl Zaffaroni y Juan Carlos Maqueda. El funcionario dedicó gran parte de su exposición a detallar obras y proyectos. El titular de la Corte, por su parte, apuntó a las contrataciones de empresas privadas que realizó Acumar.

Maniobras

Ayer, antes de la audiencia, en la Corte se comentaron diversos artículos periodísticos donde se detallaban presuntas maniobras del juez a cargo de Acumar, Luis Armella, para favorecer a distintas firmas mediante la adjudicación de obras sin licitar. En la calle Talcahuano desorienta el silencio del Gobierno respecto de este asunto.

Contundente, por momentos visiblemente molesto, Lorenzetti interrogó a Mussi sobre las subcontrataciones, a lo que el funcionario respondió que todas ellas obedecían a «los planes directores de las empresas inicialmente seleccionadas». Luego comentó que en cada ocasión que asignaron presupuesto para obras, «se verificó su construcción».

El titular de la Corte entiende que, si existieron irregularidades, fue por desanteciones de Mussi y por una excesiva confianza en las auditorías periódicas. En tanto, los colaboradores del funcionario creen que el presidente del máximo tribunal busca deslindar las responsabilidades de Armella, un juez de visible buena sintonía con la calle Talcahuano.

La audiencia de control se desarrolla en un clima político especial dentro de la Corte, a días de que Lorenzetti haya transmitido su decisión de no continuar como su presidente. Ayer, luego de que se decidiera pasar a cuarto intermedio, en el Palacio surgieron nuevas hipótesis que hablaban de una continuidad en el cargo con el principal objetivo de una revisión exhaustiva del asunto Acumar.

Hacia el cierre de la audiencia la discusión adquirió ribetes presupesutarios. Lorenzetti consideró que el porcentaje de familias relocalizadas en la cuenca Riachuelo Matanza no era el esperado. Mussi respondió que para mejores resultados haría falta «contar con financiamiento internacional». A continuación el juez apuntó contra los niveles de medición del agua contaminada: «Cuando los objetivos son bajos es más fácil decir que se cumplieron».

Todo se sucedía ante la mirada de Despouy, quien no llegó a expresarse en la audiencia. El auditor, si el tiempo lo acompañaba, ya tenía diseñada su estrategia: al no poder presentar el informe sobre las contrataciones de Acumar, que igualmente ayer se publicó en medios de prensa, su idea era remitirse a algunos informes anteriores y consideraciones provenientes de un pre-informe que había despachado hacia la Corte Suprema.

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