Buenos Aires - Los catorce países que conforman el llamado Grupo de Lima desconocieron ayer el resultado de las elecciones celebradas en Venezuela, en las que el presidente Nicolás Maduro fue reelegido para el período 2019-2025, y llamaron a consultas a sus embajadores en Caracas. Más tarde, en la cumbre del G-20 en Buenos Aires, EE.UU. y Australia apoyaron esa postura.
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México, Canadá, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Argentina, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía acordaron ayer "reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela", por lo que llamarán a consultas a sus respectivos embajadores en Caracas, según un comunicado.
El Grupo de Lima, creado el 8 de agosto de 2017 en la capital de Perú por países críticos con el Gobierno de Maduro, presentará una nueva declaración sobre la situación en Venezuela en el 48 período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Poco después de publicado ese comunicado, en el contexto de la cumbre de cancilleres del G-20 en Buenos Aires, el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Jorge Faurie, leyó un comunicado que acordaron nuestro país, Estados Unidos, Australia, Canadá, Chile y México consideraron "ilegítimas" las elecciones, entre otros motivos porque fueron convocadas por la Asamblea Constituyente y porque se "excluyeron a diferentes actores políticos" de la oposición. Sorprendió la ausencia de Brasil en este segundo texto.
Versiones daban cuenta de que el punto sobre la participación opositora fue el motivo que incomodó a Brasilia, debido a que el país se encamina a un proceso electoral con que principal candidato, Lula da Silva, en prisión.
Además, los diplomáticos anunciaron que analizarán "posibles medidas políticas, económicas, financieras sancionatorias al régimen autoritario" de Maduro.
La declaración reclamó a Venezuela "el respeto por los derechos humanos" de sus habitantes, y advirtió sobre la "crisis humanitaria, social, económica y sanitaria" que afecta a la población y que provocó, según Faurie, "el éxodo de 900.000 venezolanos" hacia diferentes países de la región.
"Maduro colocó a su pueblo en un callejón sin salida", expresó por su parte el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero.
El comando de campaña de Maduro, Jorge Rodríguez, respondió que no le importa que los países del Grupo de Lima desconocieran los resultados de la votación.
"Ni siquiera son los pueblos, nosotros somos hermanos de los pueblos de esos países", dijo el también ministro de Comunicación.
El dirigente consideró que el comunicado en el que el Grupo de Lima rechaza las votaciones "forma parte de una agenda de agresión contra Venezuela", orquestada por Estados Unidos y la "derecha venezolana" para intentar desestabilizar a Maduro.
La Unión Europea (UE) habían adelantado que no reconocería los resultados, apoyando a la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que boicoteó los comicios por considerarlos "fraudulentos".
En contraste, el presidente ruso, Vladímir Putin, felicitó a Maduro, sumándose a sus aliados Bolivia, Cuba, China y El Salvador que pidieron respetar los resultados.
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