20 de abril 2009 - 00:00

Los adolescentes de Carlos Herrera

Una de las 40 fotografías de Carlos Herrera que se exponen en la muestra «Temperatura perfecta».
Una de las 40 fotografías de Carlos Herrera que se exponen en la muestra «Temperatura perfecta».
El Centro Cultural Ricardo Rojas presenta «Temperatura perfecta», una muestra de alrededor de cuarenta fotografías del rosarino Carlos Herrera, artista que recorre con un ojo indagador y entrenado el universo de la adolescencia masculina. Oscilando entre diversos géneros que van desde la foto documental al retrato, Herrera se las ingenia para mostrar la bien llamada «edad difícil» signada por grandes cambios. Sus trabajos delatan «una visión plástica desprejuiciada dentro de un formato clásico, vinculado a la más pura tradición fotográfica», como observa el curador de Fotogalería del Rojas, Alberto Goldenstein.
Con la avidez de un cazador, el artista se introduce en los cuartos de los jóvenes para atrapar, más allá del caótico desorden, los decorados, las camas que aún se tienden con sábanas infantiles, los juguetes que quedan como resabios de la infancia y, más que nada, los gestos de quienes juegan a ser adultos y los cuerpos que padecen y también disfrutan. Sin embargo, hay en la exposición un joven de perfil, donde la belleza del los rasgos griegos se recortan sobre una sombra que puede verse como el personaje del pasado que quedó atrás.
«Me pregunto cómo va Carlos Herrera al encuentro de la obra... Si es que va. Probablemente la obra venga. Como en uno de esos casos que se ven en Animal Planet, en que la presa va confiada y feliz hacia el depredador que -mediante ciertos artificios- la atrae irresistiblemente», destaca al analizar las imágenes, su par, el artista Roberto Echen, director Artístico del Museo Castagnino+MACRO de Rosario (donde Herrera ocupó la Dirección Ejecutiva, cargo que abandonó el mes pasado).
«El proyecto fotográfico comenzó a mediados del 2001 y lo continúo actualmente -cuenta Herrera-. Tengo un gran archivo de imágenes de jóvenes de entre 18 y 25 años, me interesan sus retratos, sus cuartos, sus actividades, sus tribus».

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