- ámbito
- Edición Impresa
Los ciclos (¿eternos?) de populismo y ajuste
Quienes gobiernan en la primera fase serán recordados como líderes benefactores del pueblo. Los que soporten la última fase, serán execrados como los "responsables del ajuste". Los autores de la teoría encontraron pruebas de su validez en numerosos casos de países latinoamericanos. También recibieron críticas.
Desde el Gobierno peronista de 1973 hasta ahora hubo una serie de ciclos de populismo-ajuste que se corresponden bastante bien con esa teoría. Por caso, el ciclo de Menem-De la Rúa muestra cómo arrancando desde una economía arrasada por la hiperinflación y una población brutalmente empobrecida, se pudo construir un auge económico y una estabilidad monetaria inspirada en la "convertibilidad". Con el tiempo, los desatinos en el manejo de las cuentas públicas, el gasto desenfrenado y la explotación al máximo del endeudamiento, condujeron al terrible derrumbe de 2001-2002, con el default de la deuda, la devaluación, los aumentos de precios y el empobrecimiento de la población. Así, apareció un nuevo punto de partida para otro experimento populista, que intentó liderar Duhalde pero que sin duda pudo aprovechar en plenitud Kirchner. Su éxito y la continuidad en el tiempo tuvo la ayuda imprevista de las mejoras tecnológicas en la producción agrícola y el aumento de los precios internacionales de esos productos. Es decir, producir más y tener mejores precios. Los gobernantes no dudaron en asociarse a ese éxito del campo mediante las famosas retenciones. En 2014 estamos en las etapas finales del ciclo populista de Kirchner. Si se deja que la teoría se cumpla, los próximos meses serán terribles para la población. Es visible -aunque no lo digan- que la mayoría de los políticos opositores desean que ello ocurra, porque aspiran a liderar las primeras etapas de un nuevo ciclo populista empezando de niveles lo suficientemente bajos como para que resulte fácil lucirse. Kicillof tiene la posibilidad de intentar evitarle al país pasar por las últimas etapas del ciclo y corregir el rumbo antes de que sea demasiado tarde. Haber cambiado la visión sobre el problema de Repsol, acudir al Club de París, tratar de levantar el cepo, buscar un ajuste de precios relativos en el tipo de cambio e intentar el apoyo financiero internacional, dejando de lado sus ideas estatistas que predominaron en los últimos años, son señales que deberían consolidarse. Falta -y no es poco- sanear el INDEC y eliminar el gasto público superfluo. ¿Está convencido de que ése es el camino? ¿Podrá hacerlo?
El populismo es una "enfermedad" de la política y de la economía criticada por las escuelas más nuevas, pero también por el marxismo. Marx denostaba al bonapartismo (populismo de entonces) por ser un engaño para la clase obrera.
(*) Presidente de FUNDECOS
Fundación Economía y Sociedad.


Dejá tu comentario