20 de noviembre 2008 - 00:00

Los demócratas amplían su control del Senado

Washington (ANSA) - La victoria de Mark Begich en Alaska dejó a los demócratas a un paso de alcanzar la mayoría absoluta en el Senado, en caso de que ganen las dos bancas que todavía quedan en disputa, en Minnesota y Georgia.

«Estoy honrado de servir a Alaska para los Estados Unidos», dijo Begich luego de que las autoridades electorales de ese estado lo declararan vencedor frente al veterano republicano Ted Stevens, de 85 años, quien era senador desde 1968.

Begich derrotó a Stevens por apenas 3.724 votos en el estado que gobierna Sarah Palin, y su victoria aumentó las expectativas de los demócratas de alcanzar los 60 escaños que se necesitan para impedir que los republicanos puedan bloquear los procesos de votación, algo que no sucede desde 1978.

Los demócratas esperan que el senador republicano de Minnesota, Norm Coleman, pierda la reelección frente a su candidato, Al Franken, en una votación en que participaron más de 3 millones de personas, con una diferencia entre ambos de apenas 200 votos.

La otra batalla electoral se desarrolla en Georgia, donde el senador republicano Saxby Chambliss y su desafiante demócrata Jim Martin deberán volver a las urnas el 2 de diciembre, debido a que ningunode los dos obtuvo la mayoría de los votos en la primera vuelta, como establecen las leyes locales.

El interés por ganar en Georgia llevó a ambos partidos a enviar a sus principales figuras a hacer campaña en el estado sureño.

Así, el ex candidato presidencial republicano John McCain visitó Atlanta la semana pasada, mientras que el ex presidente demócrata Bill Clinton hará lo propio y Al Gore planea imitarlo el domingo. La derrota de Stenvens puso fin a una carrera política de casi 40 años como senador, tres semanas después de que la Justicia lo declarara culpable de siete cargos de corrupción y falso testimonio.

Hasta hoy hay 56 senadores demócratas, 40 republicanos y 2 independientes, Bernard Sanders, de Veltmont, y Joe Lieberman, de Connecticut, quienes en la mayoría de los temas votan junto a los demócratas.

La situación de Lieberman provocó el primer choque entre el presidente electo, Barack Obama, y Harry Reid, el jefe de la bancada demócrata del Senado. Reid quiso quitarle a Lieberman la presidencia de la Comisión de Seguridad Interna del Senado, en castigo por haber apoyado la candidatura de McCain, pero Obama se opuso y presionó para mantener al senador independiente por Connecticut en el cargo. Un modo de mantenerlo cerca cuando se voten temas clave.

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