Los ecos universales de una cultura “exótica”

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«Media Luna» (Niwemang, Irán, 2006, habl. en kurdo y farsi). Dir.: B. Ghobadi. Guión: B. Ghobadi, B. Behzadi, K. Partovi. Int.: I. Ghaffari, A.M. Rashtiani, H. Tehrani, G. Farahani, H. Poorshirazi, K. Arshi, B. Zarei.

Risueña, irónica, extraña, dolorida, sugestiva, y finalmente espiritual, triste y emotiva comedia de un lugar perdido en el mundo, «Media luna» nos cuenta el viaje de un anciano músico y sus muchos hijos, en un desvencijado ómnibus escolar, desde el Kurdistán iraní hacia el iraquí, para dar su último concierto con una cantante. Pequeño detalle, las mujeres tienen prohibido cantar como solistas en público. Solo pueden hacerlo dentro de un coro.

Ya es famosa la escena donde el hombre va a buscar a esa mujer, entre 1334 recluidas en un pueblo de las montañas por el mismo delito, que lo reciben sobre los techos de sus casas, cada una sacudiendo su daf y cantando a coro como una sola voz. Una escena hermosa y potente, propia de fábula oriental. Pero no es la única parte de fábula. Luego aparecerá, súbitamente, la otra mujer de este cuento, el hermoso ángel femenino vestido de negro que llega para rescatar al viejo en un momento de peligro, y ayudarlo a cumplir su sueño del concierto (aunque uno sospecha que eso tal vez ya no sea en este mundo).

Como en la parte no visible de la luna, están las metáforas sociales y filosofales, el pensamiento sufi, el resignado penar del pueblo kurdo desparramado y desoído entre otras naciones. En la parte inmediatamente visible, las graciosas contradicciones cotidianas, exacerbadas por el lugar, las situaciones típicas, también las indignantes, como el accionar de la policía de frontera, o atípicas para nosotros pero ya habituales para ellos, como el accionar preventivo de las fuerzas de intervención, que por suerte nuestros personajes conocerán de lejos. Hay que ver cómo se congenian o se enfrentan allá las viejas costumbres, la moderna tecnología, el rebusque y el recauchutaje, la obediencia y las libertades, el sueño y la frustración, las barreras y los desvíos, y hasta las peleas de gallos y la crianza de ñandúes, aparición tan inesperada como esa otra que referimos, muchísimo más linda, del ángel vestido de negro.

Autor y director de arte, Bahman Ghobadi, el de la estremecedora y emotiva comedia amarga «Las tortugas también vuelan» (esa de los niños que desarman y venden minas en vísperas de la guerra de Irak), y de otras dos comedias, «Tiempo de caballos borrachos» (vista en Mar del Plata) y «Perdido en Irán», con el mismo músico de la que ahora vemos. Financista, el New Crowned Hope Festival, que integró «Media Luna» en un homenaje al 250° aniversario de Mozart. El propio Ghobadi dijo haberse inspirado precisamente en el Requiem de Mozart, aunque éste no suene para nada. «Pero todos sus sentimientos están aquí», dijo el kurdo: «y la magia de la música, la vida y la muerte, la fantasía de un enviado misterioso, la celebración del arte, del espíritu humano, de la simple existencia cuando otros suponen que ni siquiera deberíamos existir». Será por eso que este film de Ghobadi también nos resulte tan universal.

P.S.

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