25 de noviembre 2013 - 00:00

Los Landis en las jornadas finales

John Landis, Margarita Jusid (adelante), Deborah Nadoolman Landis y el histórico Horace Lannes en el Festival de Mar del Plata, que concluyó el sábado.
John Landis, Margarita Jusid (adelante), Deborah Nadoolman Landis y el histórico Horace Lannes en el Festival de Mar del Plata, que concluyó el sábado.
Mar del Plata - Un punto alto del festival marplatense es traer directores populares que no se creen "autores" sino trabajadores. Este año, John Landis, que disfrutó el griterío del público ante "Un hombre lobo americano en Londres" y demás logros de su filmografía, incluyendo la reciente "Burke & Hare". Y que trajo a su mujer, la vestuarista Deborah Nadoolman Landis, dos veces presidente del Costume Designers Guild, historiadora del diseño en el cine, etc. Cada uno dio su respectiva charla.

Primero, Deborah, acompañada por la directora de arte Margarita Jusid y el histórico Horace Lannes, con quien coincidió en varias cosas y discrepó cuando, refiriéndose a dos modistos, él dijo "Son gente simpática" al mismo tiempo que ella decía "Son asquerosos", causando la risa del auditorio.

Algunas explicaciones: "Para 'Los cazadores del arca perdida', Steven Spielberg tenía una idea muy clara. Vimos a Charlton Heston en 'El secreto de los incas', 1954, y copiamos todo. Yo solo reduje el ala del sombrero y cambié el cuello de la campera. Como la película tenía mucha acción, se usaron por lo menos 12 camperas, que hoy son buscadas por coleccionistas. No somos nosotros, sino el público, quien crea íconos. La historia es la reina: si el público se distrae mirando la pilcha, vamos mal", dijo Deborah Nadoolman Landis.

Y agregó: "Mi derecho de piso fue atender el guardarropas y lustrar zapatos durante tres años en un estudio deTV. Es como la jardinería. De niña te fascinan las flores grandes y coloridas. Ahora ya amo las flores chiquitas y las abejas. Un vestuario puede decir más que cinco líneas, o arruinar la escena antes de que el actor llegue a abrir la boca".

Y luego, John Landis, que habló dos horas y media, cortó de golpe ("So, get out!") y tuvo que seguir porque casi nadie se iba. Resumen biográfico: "A los 8 años vi 'Simbad y la princesa', con los maravillosos trucos de Ray Harryhausen. Quedé fascinado. Pregunté 'Mamá, ¿quién hace esto? Yo quiero hacer películas'. No teníamos parientes en el negocio, pero vivíamos en el lugar indicado, Los Angeles. Así que apenas pude dejé la escuela y entré de cadete en la Fox (corbata y pelo corto). Salvo Peinados, pasé por todos los departamentos. También trabajé en series de marcianos en la tele, y conocí gente maravillosa, como un técnico que trabajaba para el FBI, o una secretaria que me llevó al baño de damas para mostrarme un secreto de maquillaje".

"Con la vaga promesa de un puesto de segundo ayudante, me pagué un viaje a Londres y de allí a Belgrado (tardé seis semanas colado en los trenes) para trabajar en 'El botín de los valientes'. Fue la mejor época de mi vida, porque hice de todo y había capos de todas partes. Por ejemplo, Gabriel Figueroa, director de fotografía tan ducho que no usaba fotómetro, le bastaba mirar cómo daba la luz en el dorso de su mano".

"Cerca del set vi a los campesinos enterrar un muerto rodeado de ristras de ajo, 'porque había sido mala persona'. Y ahí pasamos nueve meses. ¡Entretanto el hombre había llegado a la Luna! Almería era un agujero en el desierto, ahora parece Miami. Trabajé un año como coach de diálogos y doble de riesgo en western spaguetti. Me especialicé en caer de caballos, y trabé amistad con dos que también empezaban de abajo: Dario Argento y Bernardo Bertolucci. Me mataron en decenas de películas, caí de una ventana en 'Infierno en la torre', e hice mi primera película como guionista, director, y actor, disfrazado de gorila".

"John Belushi era maravilloso, fuerte e inteligente como un toro. Recuerden 'Animal House' y 'Los hermanos Caradura'. Pero se hizo adicto a la cocaína y ya resultó muy difícil trabajar con él. Murió a los 33 años. Avisen con tiempo a sus amigos. Después, si el adicto no tiene voluntad, nadie puede ayudarlo. Alfonso Arau, que hace de malo en 'Tres amigos', contaba que un día fue con su esposa a ver una adivina. 'Dentro de tres años escribirás una gran novela y tu marido hará con ella una gran película'. A los tres años ella dijo 'no sé qué escribir', y Alfonso 'sabés de cocina, escribe de cocina'. Así salió 'Como agua para chocolate', de Laura Esquivel. Pero no siguieron juntos. El ahora ya va por su octava esposa, es muy casadero".

"Michael Jackson me llamó de la nada para decirme 'Vi tu película del hombre lobo, quiero convertirme en monstruo'. Acordamos hacer un corto, no un videoclip, con la música de 'Thriller'. Pero el productor no nos daba las grabaciones originales. Entramos de noche, las robamos, las copiamos, las devolvimos, y cada vez que pasamos por Seguridad Michael saludó a todos muy atento, y ellos lo más felices. Cenando entre amigos, gente muy divertida, Mick Garris propuso hacer una serie de cuentos de miedo. Aceptamos, pensando que no conseguiría la plata. Al otro año, en otra cena, apareció con los fondos. En la mesa cercana festejaban un cumpleaños. Guillermo del Toro se levantó y brindó por la cumpleañera 'en nombre de los..., de los..., ¡Maestros del Horror!' Así nació.

"Mi película más exitosa fue 'Un príncipe en Nueva York'. Después me dediqué más a la televisión, incluso gané un Emmy. Para filmar 'Burke & Hare' tuve que irme a Inglaterra. Lo que hice en viejos tiempos, hoy los estudios de Hollywood lo rechazarían. En cambio me ofrecieron 'Thor', película de efectos, con diálogos fáciles de traducir en cualquier lengua para su estreno global, etc. Pero ¿gastaría dos años de mi vida en eso? Ahora los chicos pueden hacer películas con una i-Pod. Es todo más fácil. Lo difícil es encontrar buenos guiones. Y lo peor es que no sepan historia (en los '30 ya estaba casi todo inventado) y que no lean. ¡Ustedes tienen el privilegio de leer a Borges en castellano!".



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