3 de junio 2016 - 00:00

Los músicos se unen contra YouTube

Cada vez más artistas intentan defender sus derechos de autor en internet y muchos músicos se han unido para protestar contra las regalías relacionadas con YouTube, las que consideran extremadamente injustas. Las quejas sobre las mínimas ganancias que el sitio ofrece a los músicos luego de explotar masivamente sus obras han determinado numerosas firmas para que se cambien las leyes de derechos de autor en internet.

Ultimamente hubo campañas de músicos contra el negocio de empresas como Spotify y Pandora. Ahora el blanco es YouTube, subsidiaria de Google que ofrece todo tipo de contenido musical, ya sea de artistas famosos como de bandas independientes menos conocidas, aunque en todos los casos no devenga prácticamente ninguna ganancia sustancial para los creadores del contenido.

Desde la combativa Kate Perry, el cantante Pharrell Williams o el legendario Billy Joel creen que YouTube no respeta debidamente sus copyrights, y afirman que las leyes de derechos de autor deben adaptarse al negocio de la música en la web.

A diferencia de otras batallas previas entre artistas y la industria de la música en medios virtuales-digitales, esta vez también hay gente de la industria discográfica tomando posición en contra de YouTube. Por ejemplo, Irving Azoff, el manager de bandas y artistas masivos como The Eagles o Christina Aguilera, está de acuerdo en que hay que aplicar una ley moderna a las regalías en la web.

Un argumento para demostrar rápidamente lo injusto del pago de copyrights de un medio masivo como YouTube es que algunos músicos reciben más regalías por un negocio supuestamente menor como la ediciones en discos de vinilo (obviamente sólo un nicho en la industria discográfica) que por la difusión masiva de sus canciones en uno de los sites más populares en la web.

La industria discográfica está intentando cambiar detalles sobre la llamada Digital Millennium Copyright Act firmada en 1998. Mientras tanto, muchas discográficas están intentando renovar acuerdos con empresas como YouTube, que no necesariamente benefician a los músicos.

Diego Curubeto

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