20 de septiembre 2012 - 00:00

Los republicanos espantan ahora a sus propios votantes

Washington - Mitt Romney no ha dado marcha atrás con los comentarios en los que aparece en una cámara oculta criticando a casi la mitad de los votantes estadounidenses. Pero sí quedó claro que tiene mucho más que explicar si quiere ganarse a la amplia franja de votantes cuyo apoyo necesitará para vencer al demócrata Barack Obama en la carrera por la Casa Blanca.

Mientras que los demócratas se han centrado en la creciente brecha entre el 1% más rico de los estadounidenses y el restante 99%, Romney dio voz a una división que ha preocupado a los conservadores durante el último año: la del 53% que paga impuestos federales y el 47% que no lo hace.

Pero para ganar las elecciones del 6 de noviembre Romney necesitará el respaldo de muchos de estos últimos, los «tomadores», como los ha llamado su compañero de fórmula, Paul Ryan.

Ese «47%» no son sólo personas de bajos ingresos que dependen de cupones de alimentos, subsidios a la vivienda y otros programas que tradicionalmente han sido defendidos por los demócratas. Muchos son jubilados y votantes blancos de la clase trabajadora que se resisten a la intervención del Gobierno en sus vidas y que han tendido a votar por los republicanos en los últimos años, aun cuando aprovechan los créditos fiscales y las ayudas oficiales.

El reto de Romney ahora consiste en suavizar su lenguaje para atraer a las personas que han quedado con problemas tras la peor recesión desde la década de 1930.

A pesar de su lenguaje duro en el evento de mayo para recaudar fondos en Florida, en el que el cubierto costaba 50 mil dólares, los analistas dicen que el candidato tendrá que asegurar a los votantes que puede ser un presidente para todos los estadounidenses, no sólo para la mitad de ellos.

El porcentaje de hogares estadounidenses que no pagó impuestos federales sobre la renta en 2011 fue en realidad más cercano al 46%, según el Centro de Política Tributaria, una organización no partidista. La Oficina del Censo dice que un récord de un 49% de los hogares está recibiendo beneficios del Gobierno este año. Ambas cifras han aumentado considerablemente en los últimos años debido a un envejecimiento de la población y a la peor recesión desde la década de 1930.

La tendencia ha alarmado a los conservadores, que temen que el crecimiento del Estado de bienestar mine la iniciativa de los estadounidenses.

«Creo que nos estamos acercando a un punto de inflexión en Estados Unidos, donde podríamos tener una mayoría neta de tomadores frente a los responsables de la sociedad», dijo Ryan a la Heritage Foundation en octubre pasado, mucho antes de que Romney lo eligiera como su compañera de fórmula.

Otros republicanos prominentes, entre ellos la excandidata presidencial Michele Bachmann y Eric Cantor, el número dos de los republicanos en la Cámara de Representantes, han argumentado que todo el mundo debe pagar por lo menos una cantidad nominal en concepto de impuesto a la renta. Pero la división entre «creadores» y «tomadores» de riqueza no es tan simple como lo expresó Romney.

Según el Centro de Política Tributaria, casi dos tercios de los que no pagan el impuesto a la renta sí lo hacen en impuestos federales sobre los salarios, que aportan al programa de pensiones de la seguridad social y al plan de salud Medicare. De hecho, muchos están exentos gracias a las rebajas y exenciones tributarias impulsadas por los republicanos.

Entre las personas que reciben beneficios del Gobierno, un tercio recibió el Seguro Social y Medicare, programas populares que están disponibles para todos los jubilados, no sólo para los que tienen bajos ingresos. Romney necesitará el apoyo de ambos grupos para ganar.

Los adultos mayores se han convertido en una parte importante de la coalición republicana en elecciones recientes, y Romney está luchando por aferrarse a su ventaja entre los votantes de más de 60 años. La ventaja de Romney sobre Obama en ese grupo era de casi 20 puntos porcentuales la semana pasada, pero ha disminuido a menos de cuatro puntos esta semana, según un sondeo de Reuters/Ipsos. Obama lleva la delantera en todos los otros grupos etarios.

Es improbable que Romney gane entre los votantes de menores ingresos, pero tendrá que limitar sus pérdidas en este grupo para dar batalla en estados clave como Ohio.

Romney cuenta hoy con el respaldo del 37% de los votantes con ingresos inferiores a 50.000 dólares, según un sondeo de The New York Times/CBS.

El comentarista conservador Bill Kristol calificó los comentarios de Romney sobre el «47%» como «estúpidos y arrogantes» en el Weekly Standard, y advirtió que podría alienar a los votantes en estos dos grupos.

Un asesor republicano dijo que las declaraciones de Romney fueron «absolutamente estúpidas» y podrían perjudicar su atractivo entre los indecisos, aunque no cree que puedan erosionar el apoyo entre sus propios partidarios.

Romney tiene la intención de hablar en los próximos días acerca de su plan para reactivar la economía y crear más empleos bien remunerados que permitan a la gente ganar suficiente dinero para pagar los impuestos, dijo un funcionario de la campaña.

«No deberían ser los cupones de alimentos, deberían estar recibiendo un cheque de pago», dijo el asesor.

El primer debate con Obama el 3 de octubre ya se perfila como un obstáculo muy importante para Romney, que tendrá que convencer a los votantes con dificultades financieras que no los está dejando de lado.

«Los debates son cruciales», dijo el estratega republicano Taylor Griffin. «Si Romney puede poner estas metidas de pata en el contexto del hecho de que es alguien que sabe cómo hacer que las cosas funcionen, entonces le puede ir bien», agregó.

Agencia Reuters

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